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Martirio y Raúl Rodríguez en las Noches Icónicas del Hotel Colón: canciones para una alegría, una tristreza, «o un divorcio»

La cantante onubense y el guitarrista Raúl Rodríguez versionan al flamenco los temas de Chavela Vargas en un exquisito e íntimo concierto

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La cantante Martirio y el guitarrista Raúl Rodríguez durante su actuación en las Noches Icónicas en el Hotel Colón Luis Rivero
R. Vázquez

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Una separación de pareja se lleva mejor en una casa con un pasillo largo. Un corredor en el que pasear los pensamientos, sobre el que reflexionar a cerca de los porqués de la ruptura. Una metáfora de la relación, desandar con pena el camino que se inició con ilusión. María Isabel Quiñones Gutiérrez cuenta su vida y canta historias que, o le han pasado, o «ha visto de cerca». Martirio te pone el «chandalito» -el mismo de arreglá pero informal de sus sevillanas de los bloques-, te sujeta el pelo en una cola y te traslada a ese armario vacío, a la cama «king size» deshecha sólo a la mitad y a esa galería del desengaño que uno desgasta de tanto andurrear cuando sufre un desamor. Cuando la tienes a escasos metros reconoces a la artista: su porte elegante, las ropas negras, la viveza de las flores rojas, la fortaleza del moño, la regia peineta, sus icónicas gafas. No te cruzas con su mirada, pero te enseña el corazón con cada quejío.

Este jueves volvió a invitarnos a ese hogar imaginario en el que se convierten sus conciertos en la penúltima cita de las Noches Icónicas del Hotel Colón, el ciclo de actuaciones íntimas que el festival de la Plaza de España organiza en los meses previos a su celebración. Con su familia, su hijo Raúl Rodríguez, músico, productor y antropólogo cultural con el que en 2014 publicó un disco homenaje a la que podría considerar como una hermana mayor, Chavela Vargas. 'De un mundo raro' versiona al flamenco los temas más reconocidos de la costarricense, esos himnos que, en palabras de Martirio, «te acompañan en una alegría, en una tristeza, en un divorcio».

Las canciones del álbum que firmaron hace ya casi una década cantante y guitarrista sostuvieron gran parte del repertorio del concierto en la librería del citado hotel, que también sirvió para exhibir uno de los últimos trabajos en los que andan metidos estos arqueólogos de la música: el tango, el de Carlos Gardel y Astor Piazzolla. Pero eso fue casi al final, aunque la elección del 'Día que me quieras' del primero venía a ser una muestra más de la temática de la lista de canciones de la velada.

Una actuación que la onubense y el sevillano desarrollaron tal y como concibieron el disco tributo a la chamana. Como una «ceremonia», igual que aquellas tardes en las que se sentaban a cantarle a Chavela y la dama del poncho rojo se emocionaba al compás de la soleá. Prácticamente siguiendo el orden del álbum, el dúo abrió la noche con 'Luz de luna', hecha soleá por bulería y siguió hablando de «sonrisas y lágrimas» con 'En un mundo raro'. La bulería es el palo que más se explota en este repertorio que también introduce la soleá en 'Sombras' y canta por granaínas en 'La noche de mi amor' -«dedicada a los que están enamorados o en trance»-.

Y es tras este título cuando Martirio, después de cantarte con las manos mecidas por los infinitos rasgueos de Raúl, tras atraparte con el pellizco de su garganta, espeta: «Yo quiero contar mi historia». Y narra la del piso al que le come la suciedad tras una separación, la de la estantería con los huecos de los libros del que se fue, la cama extra grande huérfana, las perchas solitarias y el runrún del típico «por qué no me lo vi venir». «Y es ahí, cuando te ves sola, cuando empieza esta canción». Las 'Sombras' que compuso Carlos Brito al poema 'Cuando tú te hayas ido', que sirvió de base para el pasillo ecuatoriano.

Con la fibra temblando, y aunque no se abandone el desamor, Martirio y Raúl Rodríguez consiguen levantar el ánimo con un 'Quisiera amarte menos' por bulerías que, junto a los siguientes temas, 'La llorona' -con el que logran llevar al oyente hasta el mismo entierro de Chavela- y 'Noches de boda' que la costarricense cantó junto a su autor, Joaquín Sabina, y que madre e hijo incluyeron en 'De purísima y oro', fue la parte más coreada por el público del exclusivo concierto que organiza el Icónica Sevilla Fest.

Del flamenco a la copla, género que la cantante onubense vistió de rock en los 80 y del que eligió dos referentes -otros dos homenajes- para la segunda parte de su repertorio. El primero a Marifé de Triana y su 'Torre de arena' y el segundo al cantautor que «le quitó los lunares a la copla, el Jacques Brel andaluz» Carlos Cano y la desgarradora 'María la portuguesa'.

De regalo, Martirio, cómplice todo el tiempo con su partener, que a su vez le respondía con sonrisas de satisfacción tras cada pase, anunció un nuevo concierto en Sevilla para el próximo octubre en el Teatro Lope de Vega. Será en formato trío, junto al pianista gaditano Chano Domínguez. Entonces sonará el 'Compuesta y sin novio' -penúltima perla del concierto de este jueves en las Noches Icónicas del Colón- al ritmo de jazz. «¿Por qué no te casas, niña?, dicen por los callejones. Yo estoy compuesta y sin novio porque tengo mis razones... Son muchas complicaciones, soltera pa' toa la vida», cuenta esa canción que la onubense interpreta con alegres toques bebop. Para evitarse los paseos por el pasillo.

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