Ismael Serrano en Sevilla: la prueba de que hay sueños que se hacen realidad
La ciudad ha sido una de las paradas de este viaje por los temas más escuchados de su repertorio, esta vez con un toque sinfónico
Nostalgia Milenial Fest en Sevilla: fechas, cartel y precio de las entradas

Cuando alguien persigue una ilusión, «los sueños se cumplen» es una de las frases más alentadoras, pero también puede ser dolorosa, porque a veces las ganas no bastan para cumplir ciertos objetivos. Por suerte, hay anhelos que, por muy imposibles que parezcan, se terminan haciendo realidad.
El cantante Ismael Serrano, vivía fantaseando con añadir a sus composiciones el toque mágico que solo una orquesta sinfónica podía ofrecer. Este fue el punto de partida de 'Ismael Serrano. Sinfónico', algo que, en palabras del artista: «se había vislumbrado en algún concierto puntual, pero no en un disco como este y, menos aún, en una gira como la de este 2025». Sevilla ha sido uno de los destinos de este viaje musical por los temas más representativos de una trayectoria que abarca, ni más ni menos, que 30 años.
Anoche, miles de personas se desplazaron al Cartuja Center para disfrutar, durante alrededor de dos horas y media, de la voz en directo de Ismael Serrano.
«Los mismos acordes, pero siendo personas diferentes»
«Decía Machado que si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo es despertar», así arrancaba Serrano su discurso, tras cantar el tema con el que inauguró la jornada, 'Sucede que a veces'. «Los sueños se cumplen, sí, a veces. Al final, todo depende de dónde hayas nacido, en qué clase social, si has recibido herencia o no… Creer no es suficiente, pero sí necesario. Quiero darle las gracias a toda esa gente que ha creído en mí, y a los que me han acompañado en estos 30 años. Vamos a darlo todo, ya lo decía Bill Murray: hagas lo que hagas, da siempre el cien por cien, a menos que estés donando sangre».
El espectáculo de Ismael Serrano de anoche no se caracterizó por la efusividad, precisamente, porque el público no cantó, si quiera, una canción completa. Eso sí, los aplausos -y alguna que otra aclamación- retumbaron fuertemente por las paredes del auditorio tras cada tema. Lo que sí protagonizó el show fue la emotividad. Ya lo adelantaba el artista antes de cantar 'Un muerto en cierras': «La gente sale de mis conciertos destacando lo mucho que ha llorado». Es fácil creerle, porque, a lo largo de la velada, se oyeron sollozos entre diferentes secciones del público.
Cuando pareció que la pena había tocado fondo, Ismael sugirió que «creo que aún podemos ahondar en la tristeza. Creo que es la canción más triste de mi repertorio, de las canciones escritas en castellano, en el mundo. Es la eterna nominada, pero que nunca gana, así que permítanme que me otorgue este premio». Así fue como presentó 'Recuerdo'.
A lo largo de su actuación, Serrano compaginó sensibilidad y humor a partes iguales, y además de deleitar con su timbre, el vallecano sorprendió a todos con simpáticas ocurrencias entre canción y canción: «Yo hablo mucho. Cuando tienes 20 años, hay muchas cosas que se quedan fuera de una canción y lo que quieres es contextualizar. Cuando tienes 30 o 40, comentas cómo ha evolucionado cada tema, explicas los matices, porque tu forma de ver la vida ha cambiado. Cuando tienes 50 o 60, hablas para darte un respiro», admitió, dando paso al siguiente tema: «Solo me callo cuando aparece ella y me dice cállate y baila».

Además de 'Cállate y baila', y las mencionadas con anterioridad, el setlist estuvo compuesto por clásicos de su discografía, como 'La llamada', 'Absoluto', 'Nieve' -la canción que tiene con Pedro Guerra-, 'Si se callase el ruido' -el tema con Rozalén-, 'Vine del Norte' -la colaboración con El Kanka- o 'Ana', entre otros. Ocurre que, cuando a las composiciones de Ismael Serrano se le añade el toque sinfónico de una orquesta y un juego de luces que sigue el ritmo de la música, se obtiene como resultado un recital cuya magia recuerda a eso que transmiten las canciones de Disney.
Algunas piezas que Sevilla pudo oír en directo, llevaban décadas formando parte de la industria musical, y con las canciones ocurre lo mismo que con las personas: son las mismas, pero, con el tiempo, van cobrando un significado diferente. En esta misma línea, Ismael bromeaba con la idea de que «hay veces que decimos que los primeros temas de un artista eran los mejores, pero, ¿y si lo que echamos de menos no son esas canciones en sí, sino las personas que éramos cuando las escuchábamos? Aunque a veces es cierto que hay artistas cuyas primeras canciones eran las mejores».
Aunque en ocasiones parezca mentira, las personas evolucionan. Ayer, la capital hispalense fue testigo del crecimiento musical de un artista que lleva más de tres décadas en la música a pesar de que sus «temas no suenan en la radio». Fue un concierto tranquilo, pero cargado de emociones. El vallecano fingió un adiós, y Sevilla pensó que 'Papá cuéntame otra vez' estaba siendo la última canción. El público se puso en pie para, inocentemente, despedir a los artistas que ocupaban el escenario. Lo que nadie sabía era que el artista aún tenía dos temas guardados como un as en la manga.
La velada terminó por todo lo alto. Con 'La canción de nuestras vidas' y palmas en cada estribillo de la misma, Ismael Serrano puso el broche de oro al viaje musical. Sevilla lo hizo con una gran ovación en honor al artista, que, a través de su delicadeza, había logrado penetrar en cada uno de los corazones presentes en la sala.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete