Televidente
Pablo Motos, el enemigo a batir (y a imitar)
«'Babylon show' sigue la senda de 'Cuentos chinos': haz lo mismo pero un poco más exótico. Lo siguiente será Ana Rosa Quintana vestida de Nefertiti recibiendo al famoseo en una pirámide»
Ley de agosto

En Mediaset hay alguien pensando en que hay que mirar a Oriente, como si allí latiera algún tipo de sabiduría arcana con la que al fin batir a Pablo Motos, un objetivo que, por lo que sea, comparten con el presidente del Gobierno: todo es ... espectáculo. Empezaron con 'Cuentos chinos', donde Jorge Javier Vázquez hacía chistes de ídem mientras entrevistaba a gente y daba paso a un montón de secciones rocambolescas. ¿Les suena? A mí tampoco. Ahora Carlos Latre ha subido la apuesta y ocupa la franja (ay) con una propuesta babilónica. «Más atrás, más atrás, hay que volver a los orígenes», habrá dicho algún creativo con estudios en marketing antes del verano. Ahora 'Babylon show' es un espacio para toda la familia donde Latre entrevista a gente, invita a imitadores de otra gente y da paso a secciones rocambolescas. ¿Les suena? A mí tampoco.
El enemigo a batir es el enemigo a imitar, y en esas Latre abrió su segundo programa con un poco de actualidad, como quien salpimenta el pollo. «Buenas noches, 'babyloniers'», soltó, para luego leer un titular de 'Eldiario.es': «Milei saca de Argentina más de mil millones en reservas de oro». El sketch que seguía era Ayuso entregándole la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid al presidente argentino, además de la famosa Medalla del Rey del Chimichurri en Chamberí, el 'Chambechurri'. Él, a cambio, le daba el Choripán de Oro. Y así. Luego entraron los invitados: Kira Miró, Malena Alterio y Julián López. Estaban promocionando 'Odio el verano', una película que, ya es casualidad, produce Mediaset. El lunes habían llevado a Luis de la Fuente. Se han puesto a ahorrar en la segunda emisión. Mala señal.
'Babylon show' sigue la senda de 'Cuentos chinos': haz lo mismo pero un poco más exótico. Lo siguiente será Ana Rosa Quintana vestida de Nefertiti recibiendo al famoseo en una pirámide. O mejor: el fichaje del Monaguillo para vestirlo de cromañón en una cueva bien iluminada y ponerle un bisonte debajo de la mesa haciendo chistes. De momento, Pablo Motos parece que va a regalar una casa en Torrevieja y David Broncano ha puesto a Jorge Ponce a hacer de hombre del tiempo. La batalla por la sobremesa de la cena (el 'access prime time', olé) se parece bastante a una democracia parlamentaria.
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