Sácame este menú

En ‘MasterChef’ deberían tomar nota y superar el simple tic competitivo mediante gastroperformances rituales estilo Waco en el altar de algo mayor

Patricia Conde y Jordi Cruz en 'Masterchef Celebrity' TVE

La casualidad ha querido que la polémica de Patricia Conde en ‘Masterchef’ haya coincidido con el estreno de ‘El menú’, una divertida película protagonizada por Anya Taylor-Joy (¡oh!) y Ralph Fiennes , que borda el papel de chef estrella, un chef ... genial como esos de los que escribe Sostres, que son todos Leonardo da Vinci.

La película contiene una sátira de los excesos de la gastronomía reciente: el hedonismo, el narcisismo, la suprema tontería palatal donde una esferificación de gamba es, qué sé yo, geometría talásica.

La figura del chef empieza a recibir carraspeos. Situado en lo más alto de la pirámide moderna («el chef juega con elementos de la naturaleza en el límite entre la vida y la muerte, como Dios»), en él se une lo artístico, lo capitalista suntuario y algo casi marcial en su cocina, donde los ayudantes parecen estar entre el esclavismo formativo y la adoración al gurú de una secta.

Esa disciplina la quiere reproducir ‘Masterchef’ cuando Jordi Cruz se acerca al oído de Patricia Conde : «Ponte las pilas y sácame este menú», o cuando los concursantes-pinches responden al unísono como en la mili: «¡Sí, chef!». La chaquetilla del chef es uniforme y casulla sacerdotal: «¿De verdad, Patricia, no vas a luchar por la chaquetilla?».

El chef vive dedicado a la perfección, como un concertista de piano; el producto exige el cuidado de una monja repostera y la técnica de un químico superior. El menú (la producción) lo es todo: ¡ha de salir!

El chef ha sido muy admirado, pero ya se la está jugando con el nuevo mundo porque es elitista, masculino, capitalista y convierte su cocina en un West Point donde es jefe y genio, un director de orquesta y costes.

Así que los chefs evolucionan. La genialidad incomunicable de Adrià, o la cosmoanfetamínica de David Muñoz se convierten en el chef José Andrés (qué bueno es) en filantropía. El chef que protagoniza Fiennes da un paso más: su genialidad trasciende el arte y llega a la justicia (social, por supuesto). Dicta sentencia sobre la materia… sobre toda. En ‘Masterchef’ deberían tomar nota y superar el simple tic competitivo mediante gastroperformances rituales estilo Waco en el altar de algo mayor.

Artículo solo para suscriptores
Tu suscripción al mejor periodismo
Anual
Un año por 20€
110€ 20€ Después de 1 año, 110€/año
Mensual
5 meses por 1€/mes
10'99€ 1€ Después de 5 meses, 10,99€/mes

Renovación a precio de tarifa vigente | Cancela cuando quieras

Ver comentarios