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ABC Cultural

Marcos Fajardo, el mago de la luz que tenía un Oscar y acaba de ganar un Emmy de Ingeniería

Su programa Arnold ha sido utilizado en series como 'Juego de Tronos' y 'Gambito de dama', y en películas como 'Star Wars: el despertar de la fuerza' y 'Blade Runner 2049'

Marcos Fajardo Martín Méndez
Federico Marín Bellón

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De 'Juego de Tronos' a 'Gambito de dama', de 'Star Wars' a 'Blade Runner 2049', un alto porcentaje de las mejores y más grandes producciones del cine y la televisión tienen en común que utilizan el programa Arnold . El sevillano (criado en Málaga) Marcos Fajardo es el orgulloso creador del invento, piedra angular de una carrera de éxitos no siempre fácil, como si también hubiera sido escrita por un guionista.

Fajardo admite que a sus padres no les gustó demasiado que no terminara sus estudios universitarios, por ejemplo, y recuerda lo «deprimente» que era recorrer los estudios con su software debajo del brazo, sin que nadie quisiera recibirlo. «Iba por ahí enseñando pruebas y para empezar se preguntaban: ¿Para qué voy a perder el tiempo hablando con este tío? Luego decían: esto seguro que tiene truco, que va muy lento, no funcionará, este chico no entiende las complejidades de la producción, se la va a pegar. Todo eso era constante».

Con el tiempo, sin embargo, su criatura se hizo casi indispensable en la industria audiovisual y el próximo jueves recibirá en Los Ángeles uno de los ocho premios Emmy de Ingeniería que se entregan este año. El galardón se suma a una bonita colección de reconocimientos, que incluye un Oscar Científico logrado en 2017 y el Segundo de Chomón entregado un año antes por nuestra Academia de Cine.

En realidad, tiene muchos más premios, incluidos varios Oscar, aunque él no lleve esa cuenta: «El año de 'Pacific Rim' y 'Gravity' fue genial, porque de los cinco nominados a los mejores efectos especiales, tres o cuatro habían utilizado Arnold. Pero eso cambia cada año. De repente la competencia hace algo nuevo y mejora. Pero sí, nuestros clientes son los mejores del mundo y van ganando esas cositas».

Asalto a Pixar

La importancia de Arnold se resume en un dato: un programa que empezó a escribir cuando era universitario en Málaga no tardó en robarle a Pixar la mitad del mercado. «Me da la sensación de que esto no se conoce muy bien, pero Pixar, cuyo negocio es hacer películas maravillosas, además vende el software con el que las hacen, RenderMan ». ¿Es peor que Arnold? «No puedo... no me voy a mojar ahí, pero al principio era más engorroso. Han hecho una versión nueva que, para entendernos, es una copia de Arnold».

Para entenderlo peor se puede decir que Arnold es un software renderizador de trazado de rayos estocástico, fotorrealista y muy utilizado por los estudios de todo el mundo. «Lo que hemos conseguido», traduce su autor, «es hacer que el proceso de iluminación de escenas digitales sea más sencillo y más rápido». «Hacer una imagen en 3D con una simulación física como la que hacemos nosotros es muy lento y costoso. Un ordenador puede tirarse ocho horas calculando una imagen, pixel a pixel, y nuestro software lo hace en cuatro. Al estudio le supone un ahorro de energía, de ordenadores, de muchas cosas. Es como hacer un motor de Fórmula 1 un poco más rápido que la competencia». No solo eso: «Además, tiene una cosa chulísima y es que no hace falta esperar las ocho horas para ver la imagen. Aparece muy rápido y luego se va refinando progresivamente. Así el artista puede tomar decisiones creativas mucho antes».

Cuando estudiaba, Marcos Fajardo ya era un enamorado de la luz, pero no imaginaba que acabaría haciendo series y películas. El punto de contacto fueron los videojuegos, aunque el impulso definitivo vino del rock and roll. «Yo pensaba que los gráficos por ordenador podían ser más realistas y avanzados. Poco a poco empecé a investigar y a hacer algunos efectos que estaban en la punta de la cresta de la ola de lo que se podía hacer entonces. Una empresa de Canadá me pidió que hiciera un software para diseñar la coreografía de luces de un concierto de rock . Tenía que simular cómo quedaría el escenario antes de montarlo. Me contrataron y me fui allí un año a trabajar». De repente, el mundo del espectáculo quedaba mucho más cerca.

Solid Angle SL , con sede en Madrid, fue creciendo hasta que hace cinco años la compró la multinacional de San Francisco Autodesk Inc. «Éramos 30 personas, un equipo bueno. Yo estaba orgulloso. Pagábamos muy bien a todos». Venderla fue rentable, pero duro: «Era mi bebé, aunque seguí trabajando con ellos cuatro años para asegurar que la transición era suave y los clientes no se asustaban».

Una fortuna en abogados

Uno de sus grandes aciertos cuando comenzó fue atar los derechos de su programa: «Ahí yo tuve mucho cuidado en quedarme con la propiedad intelectual . Lo que hice fue venderles una licencia de uso. Si no hubiera hecho eso, si no eres tan cuidadoso, no hubiera podido soñar con esta historia». No fue fácil: «Tuve que negociar con Sony para hacer la película 'Lluvia de albóndigas' y me costó mucho pelear con sus abogados, que querían quedarse con mi código y la propiedad intelectual. Yo les decía que prefería cobrar la mitad. Así estuvimos luchando meses y meses, y mis abogados cobraban como 500 dólares la hora, yo qué sé. Al cabo de esa negociación debía 60.000 dólares a mis abogados, que no tenía. Si no firmaba el acuerdo, me veía en la cárcel. Tuve suerte y salió bien la cosa, les pude pagar y me quedé con la patente. Por eso pude montar la empresa. Es importantísimo y es algo que los ingenieros españoles no suelen pensar mucho».

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