Margherita Vicario: «En la música clásica, las mujeres fueron genios silenciados»
La cantante y actriz se pasa a la dirección con '¡Gloria!', una película musical sobre el talento de un puñado de jóvenes en el siglo XIX

Pocas estrellas de la música aceptan bajarse del escenario para esconderse detrás de las cámaras del cine. Es lo que ha hecho Margherita Vicario, un nombre que en España suena desconocido pero que en Italia triunfa. Y ha dejado al lado su carrera en la ... canción y sus pinitos en la interpretación para debutar como directora de cine en '¡Gloria!', una película musical que mezcla Historia, fantasía y una fuerte reivindicación de las compositoras femeninas olvidadas.
La película, recién estrenada en España, viaja al siglo XIX, al Colegio Sant Ignazio, un internado musical para niñas cercano a Venecia. Allí, 'la Muda' —una silenciosa criada conocida únicamente por ese apodo— revela un don excepcional: la capacidad de sentir la armonía del universo y transformarla en música.
Vicario no solo dirigió, sino que también compuso parte de la música de la película, un proceso que, según confiesa, fue tan «emocionante como personal». «Quería hacer un filme sobre el proceso de creación, algo que vivo en mi propia habitación. Además, siempre me he preguntado: ¿por qué no hay compositoras famosas en la historia de la música clásica? Es un vacío histórico y artístico que necesitaba llenar de alguna manera», explica la cineasta, que estuvo en España en el Festival de Cine de Gijón, donde fue la película inaugural.

Para construir el guion, Vicario investigó a las mujeres compositoras de la historia. «Descubrí que no eran tan pocas, pero la mayoría de sus obras nunca se publicaron. Nadie se preocupó por preservar su música. Fue muy triste. Encontré una composición original de una joven huérfana que estudiaba en un instituto similar al que aparece en la película. Esa pieza se incluye en la banda sonora como un tributo a todas las compositoras silenciadas».
Aunque ¡Gloria! es su ópera prima, la directora asegura que encontró su mayor fortaleza en las escenas musicales. «Tenía la música clara desde el principio. De hecho, la compuse antes del rodaje. Mi trabajo como directora fue construir imágenes que dialogaran con la música, no al revés. En el montaje tampoco hubo margen para improvisar, porque todo estaba planificado», afirma.
Un arte distinta
Margherita Vicario ha abandonado la droga de los aplausos de los escenarios por el «sufrimiento» de los rodajes. «En un concierto, tienes el control total de lo que sucede. En el cine, en cambio, todo puede cambiar: la actriz puede estar enferma, el clima no colabora, y aun así tienes que filmar. Esa falta de control es poética y, al mismo tiempo, aterradora».
A cambio, pudo disfrutar de momentos «llenos de felicidad», como el proceso de cásting, «uno de los momentos más mágicos del proyecto». «Pasar del guion al rostro de los personajes es increíble. Trabajar con actores aporta una profundidad que no habías imaginado en la escritura», comenta.
Para las jóvenes actrices que encarnan a las alumnas del colegio, Vicario organizó un riguroso cásting. «Las encerré en una especie de retiro artístico. Practicaban instrumentos, trabajaban su relación como grupo y ensayaban junto a una orquesta real».
Tanto disfrutó que hizo un cameo, que para algo Vicario, además de la música, ha trabajado como intérprete en películas como 'A Roma con amor', de Woody Allen: «Rai Cinema, uno de los productores, insistió en que debía aparecer. Fue algo simbólico, pero disfruté mucho el momento».
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