Festival de Cannes
Las películas de Sean Baker y Jacques Audiard también se quedan en boxes
El americano estrenó ‘Red Rocket’, de un actor porno venido a menos, y el francés ‘Les Olympiades’, sobre un trío juvenil

Dos de los directores con los que más se contaba para subir a por la Palma de Oro, el estadounidense Sean Baker y el francés Jacques Audiard , presentaban sus películas a competición, ‘Red Rocket’ y ‘Les Olympiades’, pero da la impresión (siempre precipitada) ... de que estarán abajo y viendo subir a otro.
Sean Barker estuvo en Cannes en 2018 con ‘The Florida Project’ en una sección paralela, pero con tanto éxito que lo catapultó ahora a la oficial con ‘Red Rocket’ , una película muy bien oreada al estilo ‘indie’ y con un argumento no excesivamente interesante aunque curioso y original. El protagonista es una estrella a la baja del cine porno, que vuelve a su pueblo de Texas y lo reciben allí con el mismo entusiasmo que a una caries; su ex mujer, la impresentable suegra, los viejos conocidos..., y eso que el tipo tiene su labia, caradura y encanto, y le da lo mismo ocho que ochenta o noventa. Lo interpreta Simon Rex, también ex actor porno , lo cual no le impide una actuación llena de matices y sentimientos a pesar de llevar la ropa puesta (casi todo el tiempo).
Lo mejor de ‘Red Rocket’, además de Simon Rex y la ‘lolita’ Suzanna Son, está en su recorrido visual por la zona y sus paisanos, muy de pararse a verlos, pero la sustancia de la película es escasa, de poco mordisco, y viene a tratar del sobado sueño americano que, a fecha de hoy, significa que, por muchas vueltas que des en la cama, no lo vas a lograr. Se hace simpática y, aunque se ve de dónde viene y adónde va, su tono cercano al humor y lejano de lo trágico la hace también llevadera.
Amistad, amor y sexo
La de Audiard lleva el título del barrio parisino donde transcurre, Les Olympiades , y tiene unos cuantos personajes jóvenes que intentan aclararse y aclararle a los demás en qué consiste el nuevo catálogo de sentimientos en esos conceptos tan nuevos, de última hora, para el ser humano como el amor y el sexo. Los tres personajes centrales son un joven de raza negra, y dos chicas, una asiática y otra de provincias… En el cruce de sus relaciones, en los sí pero no y en los quiero y no puedo, consiste la trama, que Audiard ameniza con todo tipo de secuencias arriesgadas en lo sexual y con mucha pretensión de hondura psicológica. Sin llegar a lo aburrido, pues tiene ritmo y muchos adverbios en la imagen, se queda un poco allá, en esa zona que si quieres mirar, miras, y si no quieres mirar, pues no miras.
Aún tuvo cuajo la programación de ofrecer otra película que compite por la Palma de Oro (en realidad, no lo hará), que fue la de la directora húngara Ildikó Enyedi , titulada ‘La historia de mi esposa’ . Lo mejor de ella es su realización académica, con un magnífico gusto por el encuadre, la luz y la puesta en escena, y lo menos mejor era su guion y desarrollo, que se va a las tres horas cuando, para entenderse regular, como se entiende, con un par de horas iba que chutaba. La trama es una intriga romántica, un capitán de navío, su esposa elegida al azar y un tercero, zascandil y de pota, que interpreta, como siempre, Louis Garrel . A la esposa le pone toda su doblez y sensualidad Léa Seydoux, que es quien realmente le permite a la película parecer más de lo que es, y al marido complejitos y celosón, Gijs Naber. Bonitas escenas de travesía por el mar y unos cuantos catres, mucho rizo e hipocresía y poco más.
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