Doctor Strange en el multiverso de la locura
Sam Raimi: «Tengo miedo de dar un paso en falso y arruinar a los héroes de la gente»
El cineasta, que inauguró la época gloriosa de Marvel con la primera trilogía de Spider-Man, regresa a la franquicia con la segunda parte de 'Doctor Strange en el multiverso de la locura'
Crítica de 'Doctor Strange en el multiverso de la locura': Salvar a la niña América

Al director Sam Raimi (Míchigan, 1959) se le da bien moverse en los márgenes. En la sombra es como un vampiro, mueve rápido la cámara y le gusta la sangre, como demostró con ‘Posesión infernal’ (1981), una primera película que levantó sin apenas ... presupuesto, mezclando terror y comedia y con su actor fetiche, Bruce Campbell .
Noticias relacionadas
También sabe colarse en los focos, sin hacer ruido. Solo así se explica que adelantara a David Fincher, Tim Burton o Chris Columbus para dirigir, hace ya dos décadas, la primera trilogía de Spiderman, que inauguró la gloriosa edad dorada de Marvel. Luz y oscuridad, terror y ambición y, sobre todo experiencia, mezcla Raimi en su regreso a la franquicia con ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’, la secuela del hechicero de Benedict Cumberbatch a la que llegó tras las «diferencias creativas» del director de la original, Scott Dickinson, que abandonó el proyecto.

« Quería hacer esta primera entrada de Marvel en el género de terror , pensé que tenía la capacidad de aportar algo», dice en una entrevista con ABC. Deudor de la continuidad de un universo interconectado que afirma no conocer en toda su dimensión, el director aprovecha las posibilidades del multiverso y el tono místico de la película para firmar la película más violenta de Marvel y, de paso, sellar su impronta en un imperio multimillonario en el que el nombre del autor siempre iba detrás del de los superhéroes.
Fiel a esos personajes que admiraba de niño, Raimi recupera la esencia de unos héroes cuyo poder, más que en sus habilidades sobrenaturales, reside en entender lo que les hace vulnerables y, por tanto, accesibles para el gran público. «La belleza de estos superhéroes es que no son solo dioses, son seres humanos como nosotros, con debilidades y problemas humanos. Esa combinación hace que la película sea interesante», admite. Como la maternidad que atormenta a la Wanda de Elizabeth Olsen o la arrogancia del Doctor Strange de Cumberbatch , tan opuesto a su inseguro Peter Parker que «al final son lo mismo». La clave, reconoce, es comprender a los personajes y «generar drama». « El pecado de Strange es la arrogancia . Es egoísta, tiene que aprender humildad», reflexiona.

El antes y el después
Ajeno a las críticas hacia el género, un circo para Martin Scorsese pero también un bálsamo para las salas, asegura que ha recibido «tanto desprecio como elogios por hacer películas de superhéroes». Pero nadie mejor que él, el ‘outsider’ que hizo de oro a Marvel, para mantener la máquina en marcha 20 años después de recaudar con su primer hombre araña más de 800 millones de dólares. «Las películas de superhéroes tienen éxito porque, cuando están en su mejor momento, nos muestran lo bueno de lo que somos capaces», avanza el cineasta, pionero en sacarle jugo a un género por el que no todos apostaban.
«Recuerdo que fue muy difícil conseguir un director de fotografía para la primera de Spiderman porque pensaban que era muy tonto convertir eso en una película. Ahora son un fenómeno de taquilla, pero todo cambia y no lo serán siempre», comenta. Raimi, como el Doctor Strange, espera seguir haciendo magia y, sobre todo, no traicionarse. Quizás en eso sea más como el trepamuros: «Tengo miedo de dar un paso en falso y arruinar a los héroes de la gente» .
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete