Crítica de «Señor»: Gran telenovela en Bombay
La primera película de la directora india Rohena Gera es un prodigio de delicadeza al tiempo que un manotazo transgresor de cuya dureza e impertinencia para su sociedad no se calibre con precisión en la nuestra

Ficha completa
La primera película de la directora india Rohena Gera es un prodigio de delicadeza al tiempo que un manotazo transgresor de cuya dureza e impertinencia para su sociedad no se calibre con precisión en la nuestra. El argumento podría parecer telenovelero, pues cuenta la tensión de una joven viuda de la casta más baja en la casa donde sirve de asistenta a un hombre rico, solo y en profunda depresión por un fracaso amoroso, pero el tratamiento que la directora hace de ese material, tan lleno de detalles y sutilezas, lo convierte en una trama de intriga emocional y de complejidad sentimental, incrementada por la utilización del espacio, el pequeño piso que comparten, y por el tono de la relación, tan frágil y tan orientada al arriba y el abajo que produce una angustia y una expectativa como si en el pasillo de la casa fuera a aparecer Hannibal Lecter .
Y se complementa toda esa «posibilidad» de interior con un rico cromado de exteriores, con la cámara sorbiendo los colores y aromas de Bombay, y con un acercamiento natural, inherente, a las convicciones y convenciones sociales de los personajes, a los cuales le dan una consistencia increíble Tilotama Shome, que encuentra recursos sencillos para compaginar la ingenuidad con la sabiduría, y Vivek Gomber. Encontrarle un desenlace digno a estas historias «cenicientas» es poco menos que imposible, por lo que resulta asombroso y deslumbrante el talento de Rohena Gera para hacerlo.
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