Raphael
Un clásico modernísimo
Le quería muchísimo. Mario era un hombre con mucha clase, prudente y callado, encantador y muy tranquilo. Todos los recuerdos que tengo de él son maravillosos

Todos los recuerdos que tengo de Mario Camus son maravillosos. Mis tres primeras películas fueron dirigidas por él : ‘Cuando tú no estás’ (1966), ‘Al ponerse el sol’ (1967) y ‘Digan lo que digan’ (1968). Yo le tenía, primero, un respeto enorme y, segundo, un cariño que se ganó con el tiempo. Le quería muchísimo . Era un hombre muy prudente y callado, encantador, muy tranquilo; le entendías perfectamente, no era nada histérico. No recuerdo nunca una mala cara ni echarle la bronca a alguien. Mario era un hombre con mucha clase , porque la tenía, era un clásico modernísimo.
España es un país donde abundan los buenos directores, los buenos actores y artistas. Pero en ese grupo, desde luego, a la cabeza está Mario . Indudablemente. Yo tenía unos 18 años cuando llamó para que me hicieran una prueba -pensé que me estaban tomado el pelo-. Quería ver cómo daba en cámara y enseguida decidió hacer una película conmigo. Hicimos tres seguidas en muy poco tiempo. Debió quedar satisfecho con mi trabajo. Al menos, a mí no me dijo nada. Creo que sus adaptaciones al cine de ‘La colmena’, de Cela, y ‘Los santos inocentes’, de Delibes, son maravillosas. Imposible hacerlo mejor.
Mañana se presenta en el Festival de San Sebastián un documental, ‘Raphaelismo’, en el que aparecen imágenes de sus películas, como ‘Digan lo que digan’. Es la segunda vez que voy al festival. Hace unos años ya estuve con ‘Mi gran noche’, de mi querido amigo Álex de la Iglesia , un director un poquito más intranquilo que Mario. Los dos fueron fantásticos conmigo.
Se ha ido uno de los grandes. Lamentablemente, es ley de vida. Pero Mario se puede ir contento con su trabajo .
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