Suscríbete a
ABC Cultural

José Luis Cuerda: «El cine español está maltratado de oficio»

Tras cuatro años de ausencia, el cineasta regresa con «Todo es silencio», película que retrata el drama del narcotráfico en la Galicia de finales de los 80 y que hoy se estrena

José Luis Cuerda: «El cine español está maltratado de oficio» ABC

INÉS MARTÍN RODRIGO

«La boca no es para hablar. Es para callar». Así empieza «Todo es silencio» ( Alfaguara ), la novela de Manuel Rivas que José Luis Cuerda ha escogido para su vuelta al cine tras cuatro años de ausencia. La historia, con guion del propio Rivas, está protagonizada por Juan Diego , Quim Gutiérrez , Celia Freijeiro y Miguel Ángel Silvestre y retrata el drama que se vivió en la Galicia de finales de los 80 por culpa del narcotráfico.

El cineasta «gallego» nacido en Albacete hizo un paréntesis en la intensa promoción del filme para hablar con ABC de los actuales magmas sociales , su regreso al oficio y las filias y fobias que el cine español despierta en nuestro país.

- Dice en las notas que acompañan al dossier de la película que «Todo es silencio» es, además de un título, una declaración de intenciones. ¿Por qué?

- Porque se producen situaciones político-económico, sociales y vitales en las que se está más guapo callado que hablando, porque te juegas el bigote por hablar. A partir de determinados movimientos del alma como pueden ser la cobardía, la prudencia o la ignorancia fingida, se dejan de decir cosas que es probable que uno se quedara mucho más a gusto si las hubiera dicho.

- ¿Por qué escogió este proyecto para volver?

- Me lo ofreció un productor, que es Gerardo Herrero. Me leí el guion de Manuel Rivas y me pareció que había unos personajes, unos diálogos y unas situaciones de las que podría salir una muy buena película si yo acertaba a ponerles las imágenes adecuadas y lo interpretaban los actores adecuados. Esa conjunción creo que se da y estoy encantado de haberme conocido.

- ¿Es su mejor película?

- En un determinado sentido sí. Probablemente sea la película en la que he ejercido un mayor dominio del material porque mi implicación es intelectual y sentimental, no sé separar esas dos cosas, las vías de conocimiento son permeables unas a otras. Es el proyecto en el que he podido manejar mejor lo que yo pienso de los seres humanos.

- Vuelve a trabajar con material literario, en este caso de Manuel Rivas. ¿Se siente más cómodo que con un texto propio?

- Mi realidad es lo que olfateo, lo que toco, lo que como... pero también lo que sueño, lo que deseo, lo que no consigo... Todo eso forma parte de mi vida, igual que una lectura o una historia que veo en la calle. Todos los escritores a los que les he adaptado novelas, o cuentos, o libros, se han quedado contentos... o son unos hipócritas todos despreciables. Empezando con Delibes , que estaba encantado con la adaptación que hice de «El hereje» y me decía: «Fíjate si me gusta, que cuando lo leo canturreo».

- ¿Qué ha cambiado en el cine español en estos años que ha estado fuera del «negocio»?

- Ha cambiado la vida, los parámetros económicos, y el cine español ha recibido cubos de basura de empresas que participan del negocio y les interesa mucho más defender a las televisiones que al cine. En un momento, además, que lo que podríamos llamar política cultural es algo raquítico, mezquino y muy irresponsable.

- Y, con esta situación, ¿qué les espera a los jóvenes cineastas españoles?

«La política cultural es algo raquítico, mezquino y muy irresponsable»

- Algo que no sé si es mejor o peor que lo que nos espera a las vacas viejas como yo: no poder hacer nada. Aunque ellos tienen una ventaja, que es que si lo que quieren es foguearse para ver si saben hacer las cosas, ahora tienen material muy barato. Hoy en día, con una cámara barata de vídeo y talento puedes hacer una obra maestra, pero no puedes pretender ponerla en la Gran Vía. El problema es que ahora los cortometrajistas no quieren hacer películas para demostrar que saben rodar, sino para probar que son genios. En pocos años, habrá dos tipos de películas: las de plano contra plano de dos personajes y las de 3D y efectos especiales.

- Osea que el cine como lo conocemos está destinado a desaparecer.

- No es que esté destinado, es que lo han destinado a desaparecer.

- ¿Quiénes?

- Los que administran los medios con los que se hace el cine. La diferencia entre el cine estadounidense y este no es que aquel se financie de una manera distinta, es que tiene facilidades. En términos conceptuales, es mucho más barato conseguir un Oscar con una película española que con una estadounidense. En España no son conscientes de que Galicia es mucho más conocida en Estados Unidos por mis películas que por el trabajo de los ministros de Asuntos Exteriores o de la propia Xunta. No querer reconocer eso es estar ciego, pero en cualquier caso es una irresponsabilidad social, económica y política importantísima. ¿Quién dice que el cine americano no está subvencionado? ¿Aquí qué quieren, que la gente haga películas para ver si recupera dinero? Parece que los mecanismos del mercado no rigen en España, pero aquí es donde más rigen, porque juegan con la ruina.

- Está, por tanto, de acuerdo con el presidente de la Academia, Enrique González Macho , en que el cine español es la industria menos subvencionada.

- Eso está clarísimo, la prensa está mucho más subvencionada que el cine. Se vive en tanta mentira... ¿Dónde están ahora los famosos internautas? Son ganas de joder al cine.

- ¿Pero por qué?

- Porque hay intereses de todo tipo. En España, si haces cualquier trabajo intelectual eres sospechoso. Teniendo el cine americano, ¿para qué quieren películas españolas? Las películas españolas son perfectamente prescindibles todas porque la expresión de una visión española del mundo les importa un pimiento. El cine español está maltratado de oficio. Haz una prueba: pregunta a cualquiera cuál es la última película española que ha visto y no le ha gustado. Dirá: «¿Yo? Ninguna, porque yo no voy a ver cine español, es tan malo»...

- Bueno, ahora tenemos el ejemplo de Bayona, que está barriendo la taquilla en España con «Lo imposible».

«Mi implicación es intelectual y sentimental, no sé separar esas dos cosas»

- No voy a hablar de «Lo imposible» porque no la he visto y... no me interesa esa historia. Es más, no quiero decirlo con agresividad, pero a mí me repugna. Hay una máxima de Hemingway , que cuando le preguntan qué es lo que hace falta para ser un gran narrador contesta que lo primero y fundamental es tener un detector de mierda en la cabeza, que aunque te la golpeen con una llave inglesa no se rompa el detector de mierda. Y si uno no sabe distinguir entre lo que es mierda y lo que no es mierda... Es como cuando dicen: hay que darle a la gente las historias masticadas y digeridas... Pues sabes lo que viene después de digerir... El problema es que se cree que el lector y el espectador necesitan esa mierda sentimental, y eso es una agresión a lo más digno que tiene el ser humano, que son sus sentimientos. Yo tuve la suerte de conocer a Azcona a tiempo, que era hipersensible a la hipersensiblería.

- Le menciono también a Jaime Rosales , que la última entrevista que concedió a este diario dijo que el cine depende de los creadores, no de las ayudas públicas.

- Estoy de acuerdo.

- ¿Se puede ser un buen creador sin recibir ayudas públicas?

- Sí, se puede ser un buen creador y quedarte con tu creación en tu casa. Yo estoy hablando de la comercialización de la creación. Yo nunca hablo de cultura, hablo de productos culturales, que se objetivan dentro de una cultura. Ya está bien de agresiones, porque están dejando en la calle a muchas personas, integrantes de lo que podría llegar a ser una industria.

- Los productores y Cultura trabajarán en un nuevo modelo de financiación del cine español para la primavera de 2013.

- Espero que negocien un modelo de financiación posible y beneficioso para que se pueda producir. Si es un modelo de financiación que no lleva consigo la financiación, pues no valdrá de nada. ¿Recuerdas para cuándo iba a estar la Ley de Mecenazgo? Para marzo.

- ¿Cree que todos los políticos están, en definitiva, cortados por el mismo patrón?

«El aguante de la ciudadanía española es ciclópeo»

- No, yo conozco políticos de izquierdas y de derechas que son distintos: de izquierdas algunos que son unos mangantes y de derechas algunos que son buena gente. Yo nunca he estado encantado porque llegase la democracia. La democracia es un medio, no un fin, te da las armas suficientes para poder defender tus derechos y los del que no sabe o no puede defender sus derechos. El problema es que se han ido incorporando políticos sin ideología, que han visto en el acceso a un determinado partido la solución de su vida. Pero no, no son iguales todos los políticos.

- Pero, ¿no tiene la sensación de que el cine español se ha visto demasiado expuesto políticamente?

- Yo creo que demasiado no. Se ha expuesto políticamente, pero eso sería de agradecer porque eso demuestra que el cine español está en manos de gente responsable que piensa que los análisis que es capaz de hacer los debe hacer al margen de consideraciones egoístas. Sabemos que podemos sufrir represalias por expresar nuestras opiniones. La ciudadanía sigue siendo muy permeable a los mensajes simples. Pero en España tenemos un enorme problema de educación infantil, básica. El aguante de la ciudadanía española es ciclópeo.

- ¿Y qué papel les corresponde a los creadores en todo esto?

- Yo no soy quién para decir lo que cada creador debe pensar o hacer. Yo sé lo que debo pensar y hacer, y lo hago. Yo creo que solo nos queda la resignación. Yo he hecho una cosa que me resulta muy gratificante, y ha sido abrirme una cuenta en Twitter . A mí Twitter me da unas alegrías inmensas. Ahí estoy haciendo «Amanece que no es poco», «La lengua de las mariposas» y «El bosque animado» al mismo tiempo y a veces tres o cuatro veces al día. En contra de lo que pueda parecer, soy muy exigente escribiendo.

- El narcotráfico, como describe en la película, fue la mayor lacra social de finales de los 80. ¿Cuál sería el magma social de la actual sociedad?

- El uso de las palabras con fines torticeros.

-Y aún así... es optimista.

- No. Yo sigo la máxima de Truffaut que decía que un pesimista es un optimista con información. Somos percectamente manipulables.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete
Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación