«Café solo o con ellas», cine juvenil para un debutante
Premio del público en el último Festival de Cine de Málaga, «Café solo o con ellas» entra ahora a competir en las salas comerciales con la cualidad de ser una ópera prima en la que se pueden descubrir

Premio del público en el último Festival de Cine de Málaga, «Café solo o con ellas» entra ahora a competir en las salas comerciales con la cualidad de ser una ópera prima en la que se pueden descubrir nuevos talentos, «y sin pretensiones, en una película en la que los adolescentes pueden verse reflejados», según palabras de su director. Alvaro Díaz, sobrino del cineasta Agustín Díaz Yanes. A Alvaro Díaz se le filtra en sus palabras un entusiasmo contagioso por haber llegado a este momento tan importante en el futuro de su carrera. «Mi cine no tiene nada que ver con el de mi tío, aunque el hecho de enviarle siempre los guiones que he escrito me ha ayudado bastante para dar este paso». En Málaga, con sus primeras entrevistas con la prensa «estaba bastante cortado», decía. Hoy, ante el toro de las carteleras, parece más sereno y nos cuenta lo que pretendía a la hora de escribir el guión: «Es la historia de cuatro amigos de más o menos 30 años y cómo el amor entra en sus vidas afectándoles de distinta manera. La amistad entre ellos les ayudará a superar los nuevos acontecimientos. Una comedia romántica, con amor y cariño».
Asegura que la historia «tiene evidentemente que ver con las primeras experiencias sentimentales, pero es un filme que no desagradará al público más adulto, porque cuando te deja tu pareja lo pasas mal a cualquier edad y cuando te enamoras y pasan de tí, lo mismo». Los personajes masculinos de la cinta pudieran parecer algo inmaduros para hoy; el director lo achaca al hecho de que son hombres, «cómo lo refleja el que empiece siendo una película de cuatro chicos y termine siendo una película de cuatro chicas».
Casi todos los actores proceden del teatro musical, pero su salto al cine no les ha supuesto una dificultad añadida. «Casi todos empezamos sobre las tablas de un teatro, sea musical o no. Son dos profesiones diferentes dentro de la misma».
El rodaje, según Javier Godino, «fue una novedad. Llegamos teniendo en la mente que todo era normal y sin pretensiones, lo que no quiere decir que no hubiera responsabilidad intentado buscar la realidad que deseábamos representar. El resultado final es el que quería el director, y los demás estamos satisfechos al haber conseguido contar una historia de sentimientos en clave de comedia». El director sigue comentando que Terele Pávez y Lucía Jiménez «me han apoyado muchísimo durante el rodaje. El primer día de filmación estaba bastante nervioso con Alejo y Terele, pero fueron estupendos conmigo. Y no debo olvidar que los productores aceptaron el guión desde el primer día, y lo que he podido dirigir y montar la cinta muy tranquilo. Les estaré eternamente agradecido».
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