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ABC Cultural

Liz Taylor, la tormentosa vida del último mito de Hollywood

Fue capaz de mezclar en su biografía más de 50 películas, dos Oscar, el título de Dama del Imperio Británico y una gran labor humanitaria... con siete maridos, dos intentos de suicidio y un pasado lleno de alcohol y drogas

Liz Taylor, la tormentosa vida del último mito de Hollywood teodoro naranjo

ISRAEL VIANA

La última gran diva de Hollywood, la reina de las estrellas de los años dorados del cine, la actriz de los inmensos ojos color violeta ha muerto a los 79 años , dejando tras de sí una vida digna de los mejores guiones del cine. ¿Quién sino es capaz de mezclar en su biografía más de 50 películas, dos Oscar y el título de Dama del Imperio Británico con ocho maridos, intentos de suicidio y un pasado lleno de alcohol y drogas? Y eso que Elisabeth Taylor , hija de un mercante de arte y una actriz retirada que se empeñó en que su hija fuera una estrella, daba igual de qué, aseguraba que nunca quiso ser actriz, sino que su profesión le fue impuesta .

Con tan solo tres años bailó, junto a su clase, para la reina de Inglaterra

Elizabeth Rosemond Talylor nació en Londres el 27 de febrero de 1932 , después de que sus padres emigraran desde Estados Unidos. Y desde muy pronto apuntó maneras: con tan solo tres años bailó, junto a su clase, para la reina de Inglaterra. Y cuando regresó con su familia a Los Ángeles, poco antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial , su madre comenzó a llevarle a grabar anuncios y a conseguirle cameos. Comenzaba una brillante carrera en el celuloide que le llevaría a ganar dos Oscar a la mejor actriz: por «Una mujer marcada» (1961) , con 29 años de edad, y por «¿Quién teme a Virginia Wolf?» (1967) .

Su ascenso a los altares del séptimo arte fue meteórico: consiguió la fama siendo una niña, con 12 años, después de rodar « National Velvet » (1944), y se convirtió en una estrella emergente en la adolescencia, tras rodar películas como « El coraje de Lassie » (1946), « El padre es abuelo » (1947) o « Mujercitas » (1949).

«Las dos reinas de América»

Pocos años y varias películas después, Liz Taylor era considerada la mujer más bella del planeta. Su infinita sensualidad y sus papeles apasionados cautivaron a críticos y aficionados. A principios de los años 60, la revista « Modern Screen » publicó en su portada las efigies de Jacqueline Kennedy y Elisabeth Taylor con la leyenda: «Las dos reinas de América» . Y si calibráramos su popularidad por el espacio que ocupaba en la prensa día tras día, cotilleo tras cotilleo, y escándalo tras escándalo, casi que se la habría podido considerar la reina del mundo.

A mediados de los 60, ya acumula tres de los ocho maridos con los que estuvo casada

Su éxito en el cine se había multiplicado tras participar en « Gigante » (1956), la última cinta de James Dean, y con títulos como « Raintree county » (1957), « La gata sobre el tejado de zinc » (1958) o « De repente, el último verano » (1959).

A mediados de los 60 ya acumulaba tres de los ocho maridos con los que estuvo casada : Conrad Hilton Jr. (con el que se casó a los 17 años), Michael Wilding y Michael Todd , un magnate de de la industria cinematográfica que sin duda le ayudó a darle un empujón a su carrera. Y aunque con todos estos ingredientes de espectacularidad en su vida privada, lo cierto es el lugar que ocupaba Liz Taylor en el firmamento, no lo rentabilizó realmente hasta que grabó «Cleopatra» (1963). Esta película le sirvió para convertirse en la primera actriz en la historia que recibió un salario de un millón de dólares y para conocer, además, a su quinto marido: Richard Burton .

Peleas, alcohol… y regalos

Entre peleas, alcohol y regalos de reconciliación, el matrimonio de Taylor y Burton agotó sus posibilidades de taquilla con títulos como « Los comediantes» (1967) y «la mujer maldita» (1968). En las décadas de los 70 y 80, sus películas cada vez fueron menos, al tiempo que acumula titulares en la prensa rosa a causa de sus malos modales de estrella, sus romances, sus más de treinta hospitalizaciones por diversas enfermedades, dos tentativas de suicidio y sus problemas de alcohol y sobrepeso.

Después de la muerte de Rock Hudson se dedicó a la lucha contra el SIDA

Después de su séptimo matrimonio, con John Warner (1976-1982), un ex secretario de la Armada de quien aseguró que era «el último hombre» de su vida, y sus continuos abusos con la bebida, Taylor conoció durante un curso de desintoxicación a un joven trabajador de la construcción, 20 años menor que ella, con quien se casaría en 1991: Larry Fortensky . Fue su último marido y le duró cinco años.

Pero su fama, más allá de los excesos, también se debe a sus labores humanitarias en la lucha contra el SIDA . Al morir su amigo Rock Hudson , creó dos fundaciones dedicadas a la lucha y la investigación de esta enfermedad, por la que recibió numerosos galardones, como el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992 («Si el dinero no sirve para hacer un mundo mejor, ¿entonces para qué sirve?», aseguraba). Y por si fuera poco, en 1999 la reina Isabel II de Inglaterra la nombró nada menos que Dama del Imperio Británico .

«Ha sabido mover los hilos con tibieza, con sutilidad, creando una imagen en el cine que es la viva imagen suya de la realidad», podía leerse en ABC ya en 1973 , donde se aseguraba: «Toda su existencia tiene esa aureola mágica que de por sí ya le dan esos ojos bellísimos que posee».

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