Microbiología
Como recordará el lector, la lluvia de barro que cayó a finales del pasado mes de julio dejó pringados a cientos de coches que estaban al raso. Llamémoslo un capricho de la naturaleza. Sin embargo, el paso de las semanas fue dejando en evidencia a aquellos vehículos que seguían con la costra de tierra intacta y empezaban a señalar a sus dueños. Eso era ya otra cosa, bien vacaciones lejos de los automóviles -algo extraño, inusual- bien mera guarrería.
Hace muy pocos días hemos pasado ante uno de estos coches, oculto por completo bajo una capa espesa de fango reseco y uniformemente patinado por la suciedad y el polvo acumulados tras tanto tiempo a la intemperie. Una mano anónima había dejado al propietario un educado mensaje escrito sobre la luna delantera: "No lo laves; estudia microbiología".
La microbiología es, como bien sabe también el lector, la rama de la biología que estudia los virus, las bacterias, las levaduras, es decir, los microorganismos. Por tanto, se trata de la disciplina que presta una atención especial a la «vida pequeña», minúscula, microscópica.
Por ello, pensamos también que este coche y su inscripción constituyen todo un monumento a la realidad sevillana más doméstica y cotidiana; la que permanece aparcada bajo una espesa capa de barro formada por las lluvias de la inseguridad vecinal, las discusiones partidistas ajenas a las necesidades de la ciudadanía o los caprichos personales por encima de los consensos o los criterios a favor del bien general. (¿Han visto la cantidad de maleantes rondando las zonas comerciales? ¿De cuántos tirones y atracos han tenido conocimiento? ¿Y a cuántos policías se han cruzado? ¿Hablamos de gorrillas consolidados, de la zona azul, de repavimetaciones sin consecuencias, de la suciedad en calles y fachadas...?)
La ingeniosa fórmula propuesta por el desconocido amanuense resulta una acertada recomendación para sacarle partido a la no resolución de un problema: el roñoso automovilista no limpia la mugre del coche, aunque sí le saca un rendimiento añadido; y de igual manera, graves situaciones que afectan a la vida de los sevillanos permanecen inalterables mientras sus responsables se dedican a los microbios, esto es, a aquellas cuestiones minúsculas para el interés general, pero de gran trascendencia para el suyo propio.
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