SEVILLA AL DÍA
1 de abril
Hay un rincón único donde se enamora el amor, una ciudad desperezándose, saliendo de su caparazón
Yo qué quieres que te diga si he nacido donde la vida premia la espera, donde el frío se abriga, donde la sangre se altera, donde la pena se olvida y el mal se envenena. Cómo podría intentar explicarlo, si aquí el calendario son las ... cuentas de un rosario que se reza respirando. Si los lunes son viernes y los miércoles son sábados. Si los martes son domingos y los domingos son sagrados.
Cómo hacer para que entiendas que aquí se libra la contienda entre el cielo y la tierra, entre la paz y la guerra, entre lo que se abre y lo que se cierra. Si los biorritmos de la existencia son un reloj roto al que el tiempo le da cuerda, si los días son dos vidas, si la memoria no se acuerda, si la mañana se arregla para que la noche la muerda.
A ver cómo te comento que el trayecto del lamento antes de brotar ya está muerto, que la alegría es un monumento por el que no se paga entrada, que una vez despierto viene a susurrarte el viento lo que las palabras se callan. Que al empezar la jornada baja el sol para llevarte al huerto, para forrar de oro tu cara, para decirte en su dorado dialecto que este tesoro es tuyo, y que tú no has hecho nada. Esa es la bendición y la putada de tener entre las manos lo perfecto, de sentir que Dios desde sus gradas hizo un cielo de piedras para que tú lo pisaras.
Por eso te digo que lo siento, que no sé cómo dar la talla, que me arrebusco, que me esfuerzo, que me desvivo en la batalla de intentar que sepa a beso lo que me sale del alma. No sé qué hacer para narrarte de qué va todo esto que está pasando. Hay unos pétalos blancos, un aroma inexplicable, un perfume profundo, intenso y extraño que preside las tardes.
Hay un algo en el aire, una sospecha de amaño, una invitación para un baile donde danzar pegados con el año. Hay una promesa volando, una llamada a la insurrección, hay un armario rebosando con los ropajes de la pasión. Hay una caricia vagando en mitad de un callejón, hay un secreto gritando el estribillo de una canción, hay una luna incrustándose en la lámpara de mi habitación. Hay una chaqueta entre una túnica y una flor, hay una guitarra entre la corneta y el tambor, hay una musa nueva manoseándome la razón. Hay un rincón único donde se enamora el amor, una ciudad desperezándose, saliendo de su caparazón.
De verdad que no podría decirte qué es lo que está pasando aquí, porque, aunque lo sé, estoy convencido de que lo definiría mal. Ocurre con las cosas que pese a repetirse nunca son igual. Las movidas grandes, únicas y verdaderas, las que solo se comprenden en el vivir. Únicamente puedo asegurarte que ya es primavera, que el azahar se rebela, que estamos a 1 de abril. Que nacer en Sevilla es una lotería, y que nos ha tocado a ti y a mí. Enhorabuena.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete