No NI nÁ
Érese otra vez
Los ERE definen una forma de hacer política que no difiere de la que practica el sanchismo
Con las patas cortas de la mentira, el interés del PSOE por hacer creer que el fraude de los ERE no existió ha ido a ninguna parte, para mayor vergüenza de los que han urdido la descabellada estrategia. La Audiencia de Sevilla va a poner ... en conocimiento de la justicia europea sus serias dudas sobre la sentencia del Tribunal Constitucional, que estimó parcialmente los recursos de los condenados (sí, señora Álvarez, condenada) y por la que se instaba a los magistrados del tribunal competente a dictar un nuevo fallo.
Esa sentencia del Tribunal Constitucional, al que se agarran los socialistas para intentar blanquear la corrupción de la que fueron responsables las administraciones que gobernaron en Andalucía, no niega la existencia del fraude, sólo insta a exonerar a los políticos del delito de malversación y acotó el de prevaricación. Es una sentencia no compartida por todo el tribunal, sólo estaban a favor siete de los once magistrados, los conocidos como 'progresistas'. Aborda, –para muchos juristas en una atípica fórmula de casación–, un caso con trece años de revisión en tres jurisdicciones diferentes, sobre el que han opinado en sentido contrario dieciocho jueces. La pieza sobre la que ha intervenido el TC es tan solo una de las más de doscientas en las que se está juzgando el mayúsculo escándalo de la concesión de ayudas de forma arbitraria por los gobiernos de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, con un más que demostrado descontrol de un dinero público que debería haber remediado las altas tasas de desempleo de la comunidad, una de las regiones europeas más afectadas. No parece que la cuestión judicial vaya a llevar al tribunal europeo a una concienzuda evaluación de los hechos juzgados, para bien de los responsables del fraude y del prestigio de nuestras instituciones. Porque el demostrado uso corrupto de los fondos de empleo añadiría más sospechas en la Unión Europea sobre cómo se gestionaron sus políticas de cohesión. Y más ahora, que termina la era 'Next Generation' y las urgencias económicas europeas se centran en la defensa.
Mientras llega la respuesta europea no habrá nueva sentencia. Europa puede negar la revisión que exige el Constitucional. Si antes lo fue, seguir planteando públicos homenajes a los condenados y hacerles pasar por víctimas de un contubernio político-mediático-judicial va a resultar muy bochornoso. No parece que el PSOE vaya a cambiar de estrategia. Su desesperación no le invita a la prudencia. Van a seguir en su mentira a costa de continuar cargando con su culpa, sin pedir perdón por aquella forma de gobernar. Porque los ERE definen una forma de hacer política que no difiere de la que practica el sanchismo con el uso partidista de lo público y las instituciones. Comenzando por el caso del hermano del presidente. Venir con el cuento de hacernos creer que hicieron lo correcto es tomar al pueblo por estúpido.
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