TODO IRÁ BIEN
Cataluña. Hámster
Resucitar a Trapero es una tremenda equivocación; los Mossos son una policía política y con él lo serán todavía más
Pablo Carles
Tu grito, tu ira, tu mueca
Los Mossos dicen que buscan al topo que ayudó a Puigdemont a escapar. ¿Pero qué topo? En los Mossos no hay topos, hay hámsters. Hámsters en la cúpula y en la tropa. ¡Silencio! ¿No los oyes? Hámsters correteando por todas partes. Hámsters que no ... detienen a Puigdemont cuando llega a Barcelona, que le permiten estar dos o tres días en la ciudad y que ven claramente –porque lo vimos todos– el escenario que le han preparado en el Arco del Triunfo y no lo apresan ni cuando sube a dar su discurso ni cuando se marcha. Hámsters políticos que invitan a un forajido a exhibirse ante su público y hámsters incapaces que luego se les escurre ¡por un cambio de semáforo! Hámsters con su cerebro de hámster que le reprochan que no vaya amablemente a entregarse, según lo acordado, como si entre las «obligaciones» de un delincuente no estuviera la de ser un mentiroso y un gañán, y por supuesto la de fugarse. ¿Qué otra cosa ha hecho Puigdemont en los últimos siete años? Hay que ser un idiota o un cómplice, o un hámster, para confiar en su palabra y más si lo que promete es que va a dejarse detener. Los Mossos no necesitan una investigación interna sino una liquidación total. José Luis Trapero, que desde hace unos años se hace llamar Josep Lluís en otro acto político y de muy baja estofa, será nombrado en breve jefe político de la jaula. Más motivos para la liquidación. Los Mossos son una policía política y con Trapero lo serán todavía más. Pero no se trata de quién mande. Se trata de qué son: un cuerpo de muy poca calidad guiado desde siempre por un espíritu lamentable.
Alguien ha dicho que los catalanes no merecemos esta policía. Por supuesto que Cataluña merece la rueda de prensa de un mayor de los Mossos diciendo no más que bobadas y cogiendo con sus manitas los dos micrófonos, no me digan que no era la viva imagen de un hámster. Claro que merecemos una policía cutre, inútil y que encima dé lecciones tal como nosotros las damos con nuestro historial de cobardía política y miseria moral. Los Mossos son el justo premio a una sociedad de hámsters supremacistas que nunca pagan el precio de lo que ansían y por un victimismo igualmente roedor, especialista en coleccionar agravios y derrotas. Esto es lo que nos hemos ganado a pulso: que nadie sea capaz de hacernos tanto daño como el que nosotros mismos, los hámsters.
Resucitar a Trapero es una tremenda equivocación. Sin él y sin Puigdemont la consulta ilegal de 2017 no habría podido celebrarse. Lo absolvieron porque fue más listo que sus compinches y jugó con dos barajas por si, como sucedió, ganaba España. Pero la verdad es que abandonó a los catalanes que fuimos pisoteados por los golpistas, tal como en el juicio del 'procés' abandonó a sus amigos independentistas y dijo que tenía un plan para detener a Puigdemont; un plan que, por cierto, nunca nadie ha visto. Hámster, Trapero, hámster.
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