PERDIGONES DE PLATA
Plastas
La blandi-banda Coldplay nunca me gustó. Por sosos, por aburridos, por facilones
Tolerancia (5/5/23)
Colonizados (1/5/23)
Pocos entendieron que 'El sargento de hierro', de Clint Eastwood, no era sino un bromazo para entretener y deslizar un millón de bárbaros tacos en cada frase que escupía el curtido militar. El personaje de Clint, un duro veterano que come cosas que harían vomitar a una cabra ... y bebe licores que Drácula rechazaría, sigue varias revistas femeninas porque así, de alguna manera, intenta destripar el misterio de la mujer. Decidí seguir esa estela y por eso devoré extasiado el frondoso número de Mujer de Hoy. Calidad y cantidad a partes iguales.
Disfruté como un bellaco con los reportajes. Especialmente con el de la blandi-banda Coldplay. Nunca me gustaron. Por sosos, por aburridos, por facilones y porque algunos de sus seguidores creen que al escucharles forman parte de una selecta cofradía de iniciados, gente súper moderna y súper 'guay'. Hay personas pelmas y también bandas pelmas, esto es un hecho. Coldplay es una de ellas. Tras averiguar sus pensamientos respecto a los males que nos devastan, mi desagrado aumentó. Pero qué pelmas. Dejaron de girar en 2019 para no agredir el planeta, decisión que agradecí porque así desaparecían una temporada. Por desgracia, regresan ahora pues han encontrado métodos para salvar la Tierra. Militan en la religión 'ecochic', y han logrado, afirman, a base de comer vegetales, de usar coches eléctricos y de aprovechar otras alquimias cicatrizadoras, reducir un 50% sus emisiones de CO2. También plantarán un árbol, qué buenos mozos son, por cada entrada vendida. Recuerda uno a Jerry Lee Lewis quemando un piano en directo, o a Iggy Pop retorciéndose como un réptil espídico, o a Johnny Rotten desgañitándose mientras exigía anarquía en Gran Bretaña, o a Lemmy Kilmister vomitando fuego con su bajo, o a tantos otros que entendieron que el rock es actitud, talento y rabia, mucha rabia. Pero luego, cuando reaparecen los pelmas de Coldplay y trituran el invento con su jardinería de urbanita tontín, no podemos sino reír ante los untuosos sermones de semejantes artistas.
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