el retranqueo
Pablo Iglesias vuelve
Errejón, Díaz y los demás mártires de Podemos son sólo buscadores de amor en su 'tinder electoral', un 'copy-paste'
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Es difícil saber qué le da Íñigo Errejón a parte de un electorado ajeno que le hace ojitos con una fascinación sublimada. Será porque habla bajito, o porque cree encarnar la parte sensata de Podemos que se cansó de Iglesias. O Iglesias de él, ... porque en realidad Errejón siempre tuvo mucho de comunista de pega, con su postureo de revolucionario 'soft' y sus aspiraciones de pijo universitario con maneras de rojete radical. Ahora sabemos que toda aquella escenografía sólo era la coartada para evolucionar como un político más, su escañito, su prensa los martes y su izquierdismo fabricado sobre pensamientos de buenismo incontestable. Que si la salud mental, que si la soledad y sus peligros, que si la psiquiatría, que si los suicidios… Un político de diseño aireando dramas densos para que su proceso de maduración parezca más sincero. Errejón se ha fabricado un nicho bienqueda repleto de preocupaciones facilonas a las que nadie puede oponerse. Hábil. Pero nunca dejará de ser un purgado rebotado de Podemos con ínfulas y falsa modestia.
Lo mismo ocurre con Yolanda Díaz o Colau, empeñadas en absorber a todos los arrepentidos de Iglesias que ahora se sobreexcitan soñando con su hundimiento definitivo. Son esos expertos en 'principios' reversibles que han hecho carrera de su propia deslealtad. Son los meandros de Podemos en busca de río propio, pero ni siquiera los 'outsiders' de la 'España vaciada' los quieren cerca. Las urnas dirimirán cuánto hay de sobredimensión en todo este conglomerado de podemismo recalentado en microondas que sólo pretende apropiarse de lo que ideó Iglesias, pero matando al padre. Luego quedan los emboscados con pocos huevos y muchas cestas. Y así es difícil repartirlos. Ahí está Garzón, nuestro Beria de Logroño, cerrando listas municipales con odiados y odiadores de Iglesias al mismo tiempo, por si acaso.
Podemos es una incógnita. Y el sucedáneo de este Podemos de 'top manta', una incógnita múltiple. Más País no arranca, y en la tele sale más Mónica García que Errejón. En su día, se dijo que Errejón o Díaz acabarían en el PSOE, con su aspecto de iluminados pragmáticos, con la fingida humildad de sus 'procesos de escucha' y con su impostura de izquierda modosita. Hoy van en comandita, pero ya no se ensucian de barro proletario porque su izquierda es más de libros, de teorías avanzadas sobre las sociedades modernas y de revoluciones blandurronas con inteligencia artificial. Unos burgueses arribistas de teatro experimental y mini tosta de brie con vitola de obreretes.
La verdad, piensan lo mismo que siempre pensaron. La diferencia es que ya no dicen lo que piensan. Han suavizado con tonos pastel sus revueltas heroicas contra el mal burgués, y ya no aprietan tanto el puño en alto. Sólo se aprietan el asa del maletín de ministros. Son los infantiles de Podemos ascendidos a cadetes con un populismo simpaticote y pasado por lejía, pero más engañoso aún por lo que oculta. Es sólo una alianza de vengativos empachados de las excentricidades de Iglesias, un clan de conspiradores de extrarradio con apariencia de yerno ideal que le dan por finiquitado. ¿Y si vuelve? Iglesias se ha equivocado mucho y no es un demócrata, pero es auténtico. Con su tele nueva y su sudadera 'bro', es el original. Los demás sólo son un 'copy-paste', unos segundones de plagio malo. Son buscadores de amor en su 'tinder' electoral.
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