CAFÉ CON NEUROSIS
Les he perdido el respeto
Sánchez acumula méritos para pasar a la Historia como el trolero más grande, o sea, Pedro I, 'El Mentiroso'
¿Rearme? ¡Uf, qué asco!
La estúpida Babel
Lichtenberg, fue uno de esos científicos del XIX que amaban las letras, irónico, y descubridor del aforismo en alemán. Uno de ellos dice: «Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto». Confieso que les he perdido el respeto a ... los que mandan en nuestro país. Soy incapaz de tener respeto por un ministro de Justicia que una semana sí, y a la otra, también, les falta al respeto a los jueces, a quienes no ha dotado de más recursos, y contribuye a que la Justicia sea tan lenta, que resulte ineficaz e injusta.
No puedo tener respeto al presidente del Tribunal Constitucional, no porque su posición parezca siempre tan sospechosamente afín a los intereses políticos del Gobierno, sino porque ha convertido al Tribunal Constitucional en el Tribunal Superior del Supremo y, además, se considere tan singular que pretenda impedir que sus decisiones sean conocidas en la Unión Europea.
Le he perdido respeto al fiscal general del Estado, convertido en fiscal general del Gobierno, y que ha puesto al nivel de la desconfianza, y el recelo, a cientos y cientos de fiscales escrupulosamente intachables y honestos.
No puedo tener respeto a una embustera, como la ministra de Hacienda, que dice que no sube los impuestos, y lo ha hecho en casi ¡noventa ocasiones! Bueno, hasta los del salario mínimo pagan impuestos, y ya sólo le falta recaudar a los pobres de limosna, en las puertas de iglesias y supermercados.
No le tengo nada de respeto, y sí bastante desprecio, a un ministro de Interior que deja a los guardias civiles, no a los pies de los caballos, sino a la exposición de los narcotraficantes, y mueren y pierden la vida los buenos, y siguen teniendo unas lanchas peores y más viejas que las de los criminales.
No puedo tener respeto a un ministro de Transportes, que ha sido reprobado por el Senado y el Congreso de los Diputados, y que me imagino que él, como no es tonto, se desplaza en automóvil o en avión, dado lo mal que funcionan los trenes a su cargo.
Y es imposible sentir respeto al presidente más mentiroso de España desde 1977, el que cree que denominando a la falacia, y al embuste, cambio de opinión se convierte en un sabio, cuando lo que hace es acumular méritos para pasar a la Historia como el trolero más grande, o sea, Pedro I, 'El Mentiroso'.
Puede que esté equivocado, pero desde ese presidente autonómico, vestido siempre con uniforme de criado para cumplir las órdenes de los secesionistas, hasta la presidenta del Congreso de los Diputados, que desprecia el criterio de los letrados, cuando no se ajustan a los intereses del Gobierno, se esfuerzan tanto en aparentar que han perdido la vergüenza que yo, lo confieso, les he perdido el respeto.
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