LA SUERTE CONTRARIA
Oveja con piel de lobo
Podemos seguir haciendo como que no pasa nada, pero eso no oculta la realidad
Teníamos razón
El embarco de Normandía
En la convención de Washington hemos visto a Trump agradeciendo a Santiago Abascal –pronunciado 'San Diego Obescal'– el gran trabajo que está haciendo. Debemos entender que San Diego Obescal está haciendo un gran trabajo para Trump, para el movimiento MAGA –en adelante 'El Movimiento'–. O ... puede que lo que le agradezca sea el trabajo que hacen para blanquear a Putin, ese matón al que Orbán y sus Patriots –hay quien ya los llama Traitors– han rendido sus votos. ¡Cómo habrá sido la cosa para que el candidato de Le Pen haya abandonado la convención al ver a Bannon realizar el saludo nazi! Y ya van tres, tres tristes nazis comiendo trigo en un trigal, posiblemente ucraniano. Podemos seguir haciendo como que no pasa nada, pero eso no oculta la realidad de lo que Vox albergaba en su interior para sonrojo de la gente de buena fe que algún día confió en ellos. Es un hecho que el 'wishful thinking' ha cambiado de bando y asusta pensar en dónde está el umbral de lo que algunos están dispuestos a soportar con tal de no aceptar que estamos ante un proyecto totalitario y oscuro. Ya superan al sanchismo en sumisión total a un líder débil. Como dice Timothy Snyder, «la debilidad que Trump muestra al hacer concesiones a Rusia no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Trump es una oveja con piel de lobo. Y los lobos saben distinguir la diferencia».
Pero los borregos no. Cuando Bardella, mano derecha de Le Pen, abandona la sala porque el ambiente es demasiado nazi, ha llegado el momento de preocuparse. Si además Bannon responde llamándole 'moderadito', parece claro que es el día de dejar de hacer el ridículo delante de la hemeroteca. Porque un día la consultarán nuestros nietos. Y no tendrán piedad.
–Ya, pero es que los 'wokes' dicen 'niñes', ponen un rabillo a los tapones de las botellas y sacan a 'drag queens' en la gala de los Juegos Olímpicos.
Pues nada, como la izquierda es ridícula, en lugar de ir a ganarla preferimos romper la OTAN, dejar a Putin vía libre para que llegue a las puertas de Berlín y convertir Gaza en un puticlub para puritanos. Empate.
Mientras llega el calendario juliano, aprenden a escribir 'España' en cirílico y algunos deciden si se van a hacer ortodoxos o calvinistas, Sánchez se relame por tener a Vox a su servicio, imposibilitando cualquier cambio. Como el depredador huele la sangre, aprovecha y exige al PP que rompa con los 'trumputines' en los ayuntamientos. No está Sánchez para exigir nada y menos rupturas con socios financiados por Putin, pero la verdad es que Vox ya no es un partido sino un proyecto al servicio de intereses extranjeros en el que no se puede confiar para ninguna institución, al menos que esta sea húngara, rusa o del Movimiento. Tengo la sensación de que San Diego tiene claro que su futuro pasa por colocarse en Washington antes de que su partido implosione. Quién sabe si Donald quiere contar con un inmigrante latino. O quizá, como Calígula, ya esté pensando en nombrar cónsul al caballo.
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