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el contrapunto

Ni un ápice de dignidad

Algún consuelo le proporcionará a Puigdemont ver a Sánchez genuflexo, sin la menor expectativa de sacar adelante sus cuentas

Sánchez se hunde en su propio fango

Nos hemos pulido su herencia

Isabel San Sebastián

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¡Cuánto debe de disfrutar Carles Puigdemont contemplando la humillación de Pedro Sánchez, postrado a sus pies hasta besar el suelo suizo por personajillo interpuesto, suplicando siete votos esenciales para aprobar alguna ley! Esa disposición del caudillo socialista a dejarse vejar cuanto haga falta ... con tal de conseguir algo de oxígeno parlamentario no le otorga al prófugo la impunidad prometida con esa amnistía que deja fuera el enriquecimiento constatado por el juez Llarena, ni deshace la investidura de Illa al frente de la Generalitat, pero al menos brinda al líder de Junts la posibilidad de vengarse del trilero que lo engañó en esa partida entre tramposos jugada tras las generales. Considerando su situación personal y política, algún consuelo le proporcionará ver a su estafador genuflexo, sin la menor expectativa de sacar adelante sus cuentas, ya prorrogadas, después de haberle espetado a Rajoy aquello de «o presupuestos o elecciones». Por lo que respecta a los demás ciudadanos, la imagen produce una mezcla dolorosa de vergüenza ajena y rabia, porque quien hinca la rodilla en tierra ante un golpista irredento, huido de la justicia en dos ocasiones, no deja de ser el jefe del Gobierno español. Un tipo que demuestra no tener un ápice de dignidad ni mucho menos respeto por el cargo que encarna y la nación que representa. Un perdedor que se aupó al poder a lomos de la mentira y está decidido a permanecer en él a costa de arrastrarse y arrastrarnos cuanto sea menester por el fango de la ignominia. Nada nuevo bajo el sol. Ya nos tocó apurar el cáliz de los regalos penitenciarios a los asesinos etarras, que se han pasado todo el verano ultrajando a las víctimas del terrorismo en las fiestas de múltiples municipios vascos, sin que ni el ejecutivo autonómico ni el nacional movieran un dedo por evitarlo. ¿Por qué iban a hacerlo si los organizadores de esos aquelarres a mayor gloria de ETA se han convertido en sus socios?

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