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UNA RAYA EN EL AGUA

La política no se deja. Te deja ella

Nadie podrá negar a Arrimadas su valentía contra la opresión separatista… ni el egoísmo de su posterior estampida

El capitán Ahab (1/6/2023)

Miedo a ganar (31/5/2023)

Ignacio Camacho

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Rara vez un político deja la política: es la política la que los deja y a menudo tardan en descubrirlo demasiado tiempo. Ya saben: el 'mono', el hormigueo de la abstinencia, el venenillo interno, la sensación de prescindibilidad y de melancolía que queda cuando apenas ... suena el teléfono y cuando suena resulta que es la pareja reclamando atención sobre algún asunto doméstico. Cuesta acostumbrarse a eso, aunque luego sobreviene un estado de lucidez crítica respecto a los antiguos compañeros, sobre todo si los responsables de la caída son ellos. Ni siquiera hace falta haber estado en el poder para sufrir ese síndrome solitario que afecta hasta al más modesto exconcejal forzado -normalmente por las urnas, en ocasiones por el propio partido- a abandonar su escaño y digerir el aterrizaje ingrato en la condición de simple ciudadano, en la rutina irrelevante de una existencia sin sobresaltos.

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