el burladero
Toda la culpa es de Koldo
La declaración de ayer solo tiene importancia por lo que supone políticamente: ha sido la mano derecha de Sánchez
No sé si les suena la música de Francia
El Aldamazo
Ábalos lo niega todo. ¿Y qué esperaban? Los pronósticos acertaron e hizo lo que todos aseguraban que iba a hacer: a mí que me registren. Todo lo que dice Aldama es mentira y si alguien sabe algo ese es Koldo. Pregúntenle a él. Evidentemente, ... ahora la expectación está en el 'aizkolari', que dirá que todo lo que hacía era por orden de su señorito; a partir de ahí, a cruzar los dedos y a esperar que los dispositivos desencriptados por la UCO no ofrezcan evidencias de que los dos, el señorito y el cortador de leños, estaban en la pomada. Si Ábalos miente de por sí, aunque incluso no tenga por qué hacerlo, imaginen lo que dirá sabiendo que como imputado tiene derecho a no decir toda la verdad: el PSOE no ha vivido la jornada de sobresaltos que esperaban que ocurriera aquellos que sueñan de forma húmeda con la imputación de Sánchez. Unos y otro están en el chiste del dentista, no vamos a hacernos daño y tal. Y así seguirán mientras no lleguen las evidencias.
Ábalos, el muy cuco, se presenta como víctima incauta de los engaños de Aldama, pero su problema no está en las acusaciones que Aldama ha hecho sobre él, sino en el material incautado y analizado, que aún no lo ha sido por completo. Y otro problema que padece es que su partido ya le ha juzgado y condenado: en cuanto se conocieron sus vínculos con la trama, fue expulsado de forma inmisericorde del PSOE, convertido en el fusible que se achicharra para proteger a su superior. Hoy es el apestado oficial, el hombre con el que nadie recuerda haber tratado y del que nadie quiere acordarse. Y, por supuesto, tiene otro problema ante la Justicia y ante la opinión pública: su absoluta falta de credibilidad. Ha mentido tanto que su palabra carece de valor alguno, como la de su jefe. La declaración de ayer solo tiene importancia por lo que supone políticamente: ha sido la mano derecha de Sánchez, dirigía el ministerio con mayor presupuesto y además mandaba en el PSOE y era el que permitía a Aldama y a Koldo –al que habrá que oírle bramar– moverse por los pasillos del ministerio como Pedro por su casa. El mismo Pedro al que la trama corrupta le llega a las mismas puertas de su despacho. Ante esta marea de corrupción, Sánchez y su Loropark –su gobierno– se han embarcado en una deriva absolutamente peronista, con acusaciones cada día más descaradas contra los jueces, que encierran, finalmente, crear una atmósfera en la que puedan no reconocer las sentencias que la Justicia emita. Habida cuenta que el árbitro final es el caradura de Gracita Pumpido, todo escenario es posible.
Soy incapaz de prever cuánto tendrá que sacar a pasear al Francomodín para entretener a los que quieran distraerse con el espantajo de un señor que murió en la cama hacer cincuenta años. No va a haber día sin festival antifranquista. Es capaz de volver a desenterrarlo.
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