sin punto y pelota
Que no sea broma, Carmen
Eliminar el Ministerio de Igualdad no significa ningún paso atrás
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Anda preocupada Carmen Calvo por el anuncio de Alberto Núñez Feijóo de eliminar el Ministerio de Igualdad si ganara las generales. La exvicepresidenta descoordinada del inicio del Covid es de amplias tragaderas y escasas entendederas del pueblo. Estaría bien que se sentara en Cabra, el ... suyo, y preguntara por la preocupación que suscita entre sus vecinas la desaparición del chiringuito máximo del feminismo profesional antifeminista.
De tragaderas anda mucho mejor la hoy tertuliana cordobesa: es una de las más fervientes defensoras del sanchismo, del Gobierno que impulsó la ley trans que ella criticó y se ha puesto en la primera línea de voluntarios para darlo todo por el jefe. Pelillos a la mar, que hay que mantener el tinglado. La veremos en unos años escribir tribunas contra la deriva socialista, igualita que Alfonso Guerra, callado sentado en el Congreso y al que sólo el cobro de una pensión máxima ha hecho libre de escribir y decir lo que piensa. La cotización bien valía unos años de silencio.
Feijóo se mostró sin faja mental en la entrevista de Alsina en la que se comprometió, entre otras derogaciones al sanchismo, a quitar el ministerio, promesa que Carmen Calvo espera que sea una broma. No sabe la cantidad de españoles –¡y españolas!– que estamos deseando que vaya en serio. Eliminar el Ministerio de Igualdad no significa ningún paso atrás para las españolas. A ver si es que ahora tener ese organigrama que da empleo a algunas mujeres va a ser un derecho fundamental de todas. Se trata de acabar, por ejemplo, con los trampolines hacia organismos internacionales de mujeres de izquierdas como Bibiana Aido, en ONU Mujeres, esa institución que tan poco ha hecho por las niñas afganas, por las mujeres iraníes.
Bienvenido sea señor Feijóo a combatir sin complejos el tablero inclinado en el que quiere situar la izquierda a una derecha siempre tachada de fascista, machista, homófoba y racista. Ha hecho bien en hacer caso a Cayetana Alvarez de Toledo, que lo explica estupendamente. Haría bien en rescatarla para la primera fila de la política de su partido. Si ella se deja y consiente.
Si Ciudadanos y el PP se hubieran atrevido antes en la defensa real de la igualdad no hubiera llegado Vox a los umbrales de votos en los que está. Las mujeres no necesitamos más protección legal que la garantizada por el artículo 14 de la Constitución. Iguales ante la ley. Sin discriminación. Para eso, por cierto, no se necesitan muchas más 'políticas de igualdad' centradas en las mujeres, como ha prometido Borja Sémper. Susan Pinker mantiene que, en Occidente, ya es difícil saber qué sexo sufre más. Somos iguales ante problemas transversales, el primero y más grave la alarma demográfica, por eso, puestos a renombrar ministerios, el de Familia no estaría mal.
Ojalá el discurso de Feijóo no sea una broma pesada, como desea Carmen Calvo. Isabel Rodríguez, portavoz del Gobierno, cree que la ciudadanía responderá ante lo que considera un atropello a la causa de la igualdad. Esperamos ansiosos esa contestación en las urnas.
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