bala perdida
Forofos de Vini
A Vinicius aún le falta este gobierno del ánimo, para que lograse el glorioso planetario que supone ser
Elegancia de encuesta
El vestido de Broncano
Vinicius no acaba de entender que el insulto es un piropo inverso, con lo que la grada que lo acosa no está sino encubriendo el cabreo por no tenerlo en el propio. Digo esto porque los detractores de Vinicius son, en el fondo, lo que más le aprecian ... , si nos fijamos, un pabellón de gentes que al denostarlo silencian la nostalgia cruda de no haberlo fichado. De modo que la multitud que le regala de pronto eso de «Vini, balón de playa» son una gentes que llevan la camiseta del 7, por dentro, para su desesperación. Vinicius esto no acaba de comprenderlo, y se encara a veces con la afición rival como si no fueran un orfeón de 'groupies' cuyo odio es fingido, porque en silencio lo aman. La adversidad de la grada contraria es un episodio que muchos futbolistas han revertido en estímulo, desde Zidane a Cristiano, y sin rechistar, o rechistando sólo lo justo. A Vinicius aún le falta este gobierno del ánimo, para que lograse el glorioso planetario que supone ser. El estilo es el carácter, obviamente, y a menudo a Vinicius el carácter le descarrila. Los forofos que le provocan no son peores que los forofos merengues que insisten en que Vinicius es una víctima, y que los árbitros y la afición la han tomado con él, porque es una estrella y el éxito y todo. No se ayuda a un futbolista si va incurriendo largamente en el error, y la culpa de ese error sostenido se la endosamos siempre a otro, o a otros, árbitro o público. Le han caído dos partidos de sanción a Vinicius por la astracanada de la otra noche, ante el Valencia, y estamos así ante el resultado mejor de una actuación memorable del delantero, pero memorable para mal. Si el Real Madrid no hubiera ganado, tras su expulsión, finalmente, resulta que el enojo del brasileño le hubiera costado al equipo los tres puntos que le aúpan líder. De manera que el partido resultó ejemplar, para lo que somos del Madrid sin ira ni ceguera: ganamos a pesar de Vini, que se pasa el partido, muy a menudo, como un tertuliano en hora punta y no como un futbolista soberbio de imaginación.
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