el batallón
Pega-copia
Primero denosta las propuesta de la oposición y luego las copia; no en vano desde lo de la tesis el plagio es un principio fundacional del sanchismo
Resulta delicioso ver estos días el vídeo de Yolanda Díaz explicando que bajar el IVA a alimentos de primera necesidad, como acababa de proponer el PP de Núñez Feijóo, era una engañifa a la gente porque «los único que se benefician con esa medida son ... los grandes distribuidores», los carrefures, los mercadonos y los hipercores, los célebres poderosos que cada diez segundos se les caen en la boca al sanchismo. Aconsejaba la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda que nadie se dejase embaucar con eso del 'IVA cero' del PP porque el consumidor no lo iba a notar. Y acompañaba la filípica contra la medida con uno de esos atrezos gestuales, manos arriba, manos abajo, manos a un lado, manos al otro, y con ese tono de voz con el que las profes de infantil se dirigen al parvulario para dictar las normas de cómo se pone uno el abrigo. Todo, en el fondo y en la forma, tan tremebundamente infantil como suele resultar cualquier discurso de la última gran esperanza de la progresía ibérica. Desde que explicó aquello de que los ERTE no eran paro sino que en realidad son como bajas por maternidad, Díaz ha perpetuado la estrategia 'happyflower' de las «cosas chulísimas», apenas «el inicio de alguna cosa maravillosa» que traerá su Sumar, donde por cierto desde hace algún tiempo no deja de restar protagonistas al proyecto, con la mitad de elenco fundacional en el banquillo de las acusadas o muy cerca de él.
Pero pasados los meses, es el propio Gobierno el que hace suya la idea del 'IVA cero' que propuso hace meses el PP. Porque en realidad la parte mollar de las medidas antiinflación que está tomando el Ejecutivo de Sánchez, al menos las más efectivas y enseñoreadas después por el gabinete, fueron antes propuestas por la oposición e inmediatamente denostadas por el equipo gobernante. Pasó con el IVA del recibo de la luz, que era imposible que se bajase, como proponían los populares, pues «Europa no deja», dijo entonces Ribera, la vicepresidenta tercera (por vicepresidentas que no quede). Luego se anunció a bombo y platillo, demostrando que se trata del «Gobierno de la gente». Es como el copia-pega informático pero al revés; primero pega (atiza) y luego copia. Pasó también con el IVA del gas, que el PP propuso reducir y en un primer momento era descartado con el socorrido «Bruselas lo prohíbe», en este caso argüido por la ministra Montero, que ya lo usó en su día con las mascarillas. Luego también se redujo ese impuesto en la factura del gas. De repente, lo 'irrealizable' se hizo realidad.
Vuelve por tanto el sanchismo a sus orígenes, a ese principio fundacional del nuevo movimiento: el plagio como estrategia y la negación del mismo en su pretensión de ser original y hasta milagrero, hacedor de 'imposibles', de 'gestas' asombrosas. Ocurrió con la tesis doctoral de Sánchez (aún estamos en ABC esperando la querella prometida) y ha venido ocurriendo desde que accedió al sillón presidencial, al del Falcon y al del Superpuma, para ir con Begoña a ver a Serrat, por ejemplo. Hoy puede ser un gran día... Te lo explica Yolanda divinamente; lo de los fijos discontinuos que están en paro lo explica un poquito peor.
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