LA ALBERCA
El turno de ETA
Si la amnistía redactada por el forajido es un paso hacia la convivencia, ¿por qué no va a decir el sanchismo que también lo es la liberación de etarras?
¿Dónde está Marlaska?
El tren de la bruja
En la tómbola de las indulgencias estaba tardando mucho ETA en levantar la mano. La rifa ha estado muy repartida hasta ahora con la rebaja del tipo penal de la malversación, el enjuague del Constitucional con los compañeros que fueron injustamente perseguidos por el leve ... desfalco de los ERE en Andalucía, los indultos a los golpistas catalanes y la Ley de Amnistía redactada por un forajido que le hace trucos de escapismo al Gobierno. El listado de 'arreglos' del sanchismo para comprar su sillón a costa de vender el sistema no sería capaz de cantarlo sin coger respiración ni Aretha Franklin. Las mentiras son un escándalo al que no debería sobreponerse ningún político jamás. Pero hay algo aún peor en la ristra de bulos, falacias, infundios, cambios de opinión o como lo quieran llamar de este PSOE: cada uno de sus embustes implica la demolición de un pilar democrático. Mientras nos ponen el cebo de la ultraderecha, que obviamente le facilita mucho las cosas a la ultraizquierda, cambian los tipos penales para favorecer a la casta que apoya al Gobierno, acosan a los jueces, blanquean a los golpistas, privilegian a los independentistas derruyendo al sacrosanto principio de igualdad entre todos los españoles y, por resumir, arrodillan el estado de derecho ante quienes llevan décadas intentando destruirlo.
Es lógico que ante semejante lotería de prebendas, impunidades y favoritismos haya pedido su turno el celebérrimo colectivo Sare, ese que convocó una marcha de apoyo al ángel de la guarda Henri Parot. Sánchez juró por todas sus castas que jamás pactaría con Bildu nada, pero ahora el Partido Socialista gobierna gracias a sus votos. Y, claro, nada de esto es gratis. Los de Sare nos se conforman con el subrepticio acercamiento de presos al País Vasco que se ha producido desde que es ministro el otrora objetivo de ETA Fernando Grande-Marlaska. Quieren que la consejera de Justicia adopte medidas «creativas» para repartir terceros grados y libertades condicionales a gogó entre los asesinos porque de los tiros en la nunca hace ya mucho tiempo, por favor. Y ante esta solicitud cabe preguntarse por qué no. Si la amnistía catalana, en la que se incluye una revisión del concepto de terrorismo, es un paso al frente por la convivencia, ¿por qué no va a ser un avance hacia la reconciliación la excarcelación de los etarras? Según el sanchismo, ETA dejó de matar gracias a Zapatero, que está demostrando su condición de prohombre en Venezuela, por lo que todo progreso en este sentido está moralmente justificado. El franquismo, que hace más tiempo que se acabó, no se nos puede olvidar. Pero el terrorismo tal vez merezca tábula rasa porque al fin y al cabo ETA ya no existe y sus herederos políticos son ahora buenas personas, ya sólo insultan a los que piensan distinto. Es un gesto por su parte que debemos agradecer. Así que sigamos con la tómbola de los perdones, salvo al que no pague a Hacienda, que todavía no ha salido el gordo. Y a ver si hay algo por ahí de la ultraderecha para echar el día.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete