Resucitar a Franco
Necesitan el franquismo de juguete para luchar contra lo que ya no existe. Sin riesgo

Quieren resucitarlo como sea. Lo necesitan. No pueden vivir sin él. Han pasado más de cuarenta años, esa cifra mítica que llevábamos grabada desde los tiempos en que había desaparecido de la actualidad. Nadie hablaba de él. Ni los suyos, que salieron corriendo cuando el ... equipo médico habitual firmó el último parte. Sus nostálgicos iban de vez en cuando a visitar la tumba fuertemente sellada, como la orden que impedía al Cid encontrar posada en Burgos. Allí rememoran viejos tiempos pasados que muchos de ellos ni siquiera habían vivido. Estaba tan muerto que su recuerdo se había perdido por las rendijas del olvido.
Lo han resucitado para llevar a cabo esa burda estrategia que da vergüenza reseñarla. Nivel intelectual del Micho 1. O de la cartilla Palau. Resucitamos a Franco y dividimos al personal en dos bandos. Los franquistas que defienden el estatus actual y los demócratas fetén que se empeñan en luchar contra el tirano… cuando ya no puede defenderse. Así consiguen negarle el pedigrí democrático a la derecha que no tiene derecho a gobernar.
Meten al Vaticano en la refriega falsa, postiza, impostada. Carmen Calvo hace un ridículo histórico en Roma. Así se enterará todo el mundo del nivelito al que ha llegado este Gobierno de quita y pon. Postureo llevado a la mínima expresión. A nadie le importaba que el dictador estuviera enterrado bajo la losa más pesada que hay en nuestra vieja piel de toro. Pero tenían que tejer otro cinturón sanitario. Y en ello siguen.
Necesitan el franquismo de juguete para luchar contra lo que ya no existe. Sin riesgo. Todo virtual. Posmodernidad líquida tirando a gaseosa. Ese contraste inventado les permite desviar la atención y situar el debate dónde les conviene. Donde siempre gana. O eso cree. Mientras tanto, España se hunde en la inseguridad jurídica y económica. Retrocedemos al zapaterismo de segunda mano. Un presidente de plástico. Pero del malo. Del que huele a tienda de chinos.
Han creado un problema donde no lo había. Moribundos al servicio de un electoralismo macabro. Alguien debería rodar la versión carpetovetónica de «Guantanamera». El viaje del féretro por cementerios provincianos o por catedrales manifiestamente mejorables. Un show sin razón de ser que nos devuelve a las guerras de cojines en los funerales de Felipe II. Quieren ir de modernos y están anclados en la España negra que tanto critican sin conocerla.
En lugar de mirar a Europa y al futuro nos dedicamos a contemplarnos los ombligos autonómicos, tirando a feudales, y a rebuscar en los peores fantasmas del pasado. Buscamos diferencias irreconciliables donde solo hay matices. Traducimos a una locutora catalana al español que se habla en medio mundo. Ya no se pueden hacer más tonterías. La melancolía es inevitable. Estamos perdiendo una oportunidad histórica. Otra. Es nuestro sino. Nunca fueron tan carcas ni tan reaccionarios los que presumen de progresismo. Han resucitado a Franco. Ni Vizcaíno Casas había llegado a tanto…
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete