Festival de afligidos
Hoy mismo empezarán a decir que la manifestación del domingo es «franquista»

Una vez más está a punto de suceder. El PSOE sanchecista no tardará en sacar a su mejor comodín para pasearlo en procesión dialéctica por tertulias y titulares y defender así su maltrecho pabellón. Hablamos, por supuesto, del aliado recurrente de Ferraz cada vez que ... vienen curvas: Franco. Faltan menos de tres minutos para que comience una atronadora campaña del sanchecismo gubernamental y mediático contra la manifestación del domingo en defensa de la unidad y dignidad de España y contra los excesos de un presidente que roza la abierta felonía.
No hay que poseer una gran imaginación para anticipar las citas airadas que escucharemos en las bizarras tertulias. «Las tres derechas recuperan el guerracivilismo del 36». «Nos enfrentamos al fascismo populista en su expresión más peligrosa». Escucharemos a escritoras Grandes salmodiando compungidas aquello de «esta manifestación da miedo». Caerá algún exabrupto desde el comprometido mundo del cine (Almodóvar ya está tardando). Pablo e Irene, encantados con la dictadura venezolana de hambre y escuadrones de la muerte, se subirán al minarete iraní del chalé de Galapagar para advertir que «hay que parar a estos ultras como sea». Torra y Artadi, xenófobos de credenciales acreditadas y lazo amarillo de boutique, tildarán de «franquistas» a los miles y miles de españoles que van a salir el domingo a La Castellana y a las plazas de otras ciudades para reclamar un elemental respeto a su patria, su democracia y sus leyes. Tertulianos de perfectas credenciales progresistas, que no han dicho ni pío mientras Sánchez vendía a España en el mostrador separatista y cuando los independentistas catalanes nos humillaban a diario, se mostrarán ahora contritos, enormemente apesadumbrados ante «esta manifestación de la crispación de las tres derechas».
En realidad todo es muy sencillo. Sánchez (y Podemos) han cometido un torpe error de cálculo. En contra de lo que pensaban, millones de españoles, una inmensa mayoría silenciosa que no hace alarde de nada ni es nacionalista militante, sigue sintiendo un enorme afecto espontáneo por su país, España. Esas personas anónimas, entre ellas muchos votantes socialistas, han ido incubando un enorme enfado por la manera en que el Gobierno de un oportunista ha ido cediendo ante el separatismo solo para satisfacer un anhelo particular de poder. La manifestación está convocada por tres partidos perfectamente constitucionales y democráticos. Algo que no se puede decir de los tres aliados principales de Sánchez: los partidos golpistas de octubre de 2017, los herederos políticos de ETA y el partido comunista Podemos, que aspira a derribar la Monarquía parlamentaria y lo que desprecia como «el Régimen del 78». La manifestación será enorme, pacífica, respetuosa y a favor del más básico sentido común.
Sánchez ha abusado en exceso de un pueblo al que gobierna sin haber recibido sus votos. Ahora, simplemente, los españoles van a reivindicar su dignidad y le van a decir: «Basta». Él no escuchará. Pero algo habrá cambiado.
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