Y los espías... ¿qué?
Artículo 1 de la ley del CNI: evitar cualquier peligro o amenaza contra la independencia o integridad territorial de España

¿Alguien ha pensado en los agentes de información e inteligencia?, ¿en los auténticos espías a los que el Gobierno está dejando absolutamente vendidos? Y todavía uno de los socios de Sánchez, el tal Rufián, habla de ratas cuando se refiere a quienes trabajan en ... esos servicios del Estado.
Yo he tenido la suerte de conocer a alguno. Y seguro que me cruzo por el mundo con muchos de ellos sin yo saberlo. Y me imagino lo que estarán sintiendo ahora mismo a miles de kilómetros, sin horario y sin poder decir ni mu.
¿Se imagina el servicio de esos civiles (matemáticos, informáticos o analistas)?, ¿la vocación de esos militares, guardias civiles o policías destinados en el CNI, en los servicios de información de Policía y Guardia Civil o en inteligencia de las Fuerzas Armadas?
¿Se imagina a los diplomáticos en las embajadas más complicadas del mundo estudiando, redactando y enviando informes, a sabiendas de que ese trabajo puede llegar a Puigdemont, a Ione Belarra, a Otegi y a Junqueras?
Póngase en el lugar de un colaborador de cualquier servicio extranjero, suponga que es una fuente de una antena española: ¿se fiará de un agente español?, ¿se imagina a los infiltrados en el independentismo o en el mundo etarra que aún existe?
Se nos llena la boca de politiqueo mientras a cualquiera que ladre le sacamos la frase como si fuera importante. A la vez, nos olvidamos de los que se juegan la vida, hasta perderla, y a los que este Gobierno está dejando vendidos.
PD: Artículo 1 de la Ley 11/2002 reguladora del CNI:
«El Centro Nacional de Inteligencia es el organismo público responsable de facilitar al presidente del Gobierno y al Gobierno de la Nación las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de Derecho y sus instituciones».
Tiene razón la diputada Macarena Olona: «¿Dónde está el problema?».
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