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Basterra daba orfidal a Asunta cuando se quedaba a dormir en su casa

Taín considera que ambos drogaron durante al menos tres meses a Asunta y asegura que la madre mintió sobre dónde y cómo dejó a la niña el día 21

Basterra daba orfidal a Asunta cuando se quedaba a dormir en su casa abc

CRUZ MORCILLO/PABLO MUÑOZ

El juez José Antonio Vázquez Taín considera a Rosario Porto responsable «en connivencia con el otro imputado (Alfonso Basterra) de drogar durante un periodo de al menos tres meses a su hija y de asesinarla mediante asfixia mecánica el día 21 de septiembre». Así de tajante se muestra el instructor en el auto de cuatro folios en el que acuerda el levantamiento del secreto del sumario, al que ha tenido acceso ABC , y en el que expone además un sucinto relato de hechos.

El auto parte de que, pese al secreto existente hasta ahora, ambos conocen perfectamente cuáles son los indicios contra ellos y relata el episodio de julio en el que Porto acudió a comisaría para denunciar (finalmente no lo hizo) que supuestamente un desconocido había entrado en su casa y había intentado matar a Asunta .

Para el juez son confusas las explicaciones sobre los episodios en los que la niña fue drogada , sobre cómo y dónde dejó Porto a la menor el día de los hechos y lo que hizo ella en las horas en que la pequeña fue asesinada. Explica que Rosario, después de ser informada durante su interrogatorio (en sede judicial) de que fue grabada junto a su hija camino de Teo , cambió su versión y después de reiterar «en numerosas ocasiones» que su hija se había quedado en Santiago, afirmó que subió con ella a Teo, aunque «rehusó explicar donde la dejó al traerla de vuelta».

Testimonios

Basándose en las declaraciones de personas del entorno de Asunta, el magistrado acusa a Basterra de aprovechar varias ocasiones en que la niña durmió en su casa (tras la separación de los padres) para «drogarla con altas dosis de Orfidal». Fue la propia Rosario la que aseguró a los investigadores que su exmarido tenía este sedante en su casa (la Guardia Civil ya había comprobado que él había comprado dicha medicina en una farmacia en varias ocasiones); Basterra desmintió a su exmujer, pero Rosario fue más allá en su incriminación y contó al juez que él intoxicó a la niña, al menos en una ocasión, «con polvos blancos».

«Al igual que había efectuado los episodios anteriores, el 21 de septiembre fue él quien suministró a la menor una dosis tóxica de Orfidal para privarla de toda voluntad y defensa y presuntamente facilitar la acción de asfixia , en un plan concordado con Rosario», se asevera en el auto. El cambio de versión de ambos imputados se produjo tras exhibirles los indicios que tenían contra ellos y ese cambio apuntala para el juez las sospechas iniciales. « Han guardado silencio -dice-, para no volver a entrar en contradicciones palmarias con pruebas objetivas », como ocurrió con el lugar y hora en que vieron por última vez a la niña.

El auto descarta por completo, como informó ABC, la participación de una tercera persona , pero también recoge las múltiples indagaciones que se han realizado y este es, según el juez, uno de los motivos por los que decidió acordar el secreto de las actuaciones. «Se trataba de que los posibles terceros sospechosos de haber colaborado o participado en el presunto asesinato de la menor Asunta Yong Fang ofreciesen una explicación fresca de los indicios objetivos con los que se contaba, sin tener conocimiento de los mismos ( posicionamientos físicos, llamadas efectuadas y recibidas, ADN )».

Tres investigados

Taín afirma con rotundidad que los tres investigados son «totalmente ajenos a los hechos» . Sin embargo, da los nombres de esas personas, de las que se analizaron llamadas y ADN (hace una mención expresa al rastro genético encontrado en la camiseta de la niña y que corresponde a un individuo investigado por violación).

El juez vuelve varias veces sobre la conveniencia o no de mantener el secreto del sumario (una decisión que fue consensuada con el fiscal) y admite que aún quedan elementos de la instrucción que justificarían prorrogar dicha medida . Pone un ejemplo muy claro y un dato desconocido hasta ahora: el ordenador de Alfonso Basterra y uno de los dos teléfonos móviles que tenía han desaparecido. Como se recordará, el juez acordó primero la detención de Rosario Porto y unas horas después imputó a su exmarido , le hizo asistir al registro de la finca de Teo en calidad de imputado y finalmente lo detuvo ese mismo día. Ya habían pasado cuatro días desde que se halló el cuerpo de Asunta.

Otra de las razones que esgrime Taín es que, sin dar traslado a las partes, los imputados podían haber ofrecido una explicación a los «numerosísimos indicios claros que existen contra ellos , antes de preparar una explicación con sus defensas». Pero, añade el juez, dado que ambos anunciaron que no colaborarían con la instrucción si se mantenía dicho secreto (ya se negaron a participar en una diligencia acordada por él) era necesario levantarlo cuanto antes por si los imputados se avienen a colaborar en el esclarecimiento del asesinato y esa colaboración arroja alguna explicación a los «numerosos indicios sospechosos».

La declaración del último sospechoso ajeno a los dos imputados que era preciso comprobar llegó el martes al juzgado (se trataría de la del hombre cuyo rastro genético fue hallado en la camiseta de la niña).

La última medida acordada es cuanto menos peculiar. El juez les ha facilitado a las dos defensas y a la acusación popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor, sendas copias en formato PDF. Esas copias llevan una marca de agua distinta para cada parte. El objetivo de Taín es recordarles lo gravísimo que es que aparezcan imágenes del cadáver de la menor o testificales . Es decir, la pretensión del juez es seguir el rastro de eventuales filtraciones a los medios «por si alguno de los imputados desea interponer las correspondientes acciones legales». Eso sí, Taín se justifica: «Por mucho que se acuse a este instructor de ser el filtrador de las noticias publicadas, es al contrario, me he esforzado personalmente en tratar de evitarlas».

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