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Bin Salman reabre la Meca para lavar su imagen antes de la visita de Biden

El dirigente saudí confía en ganar legitimidad con la presencia hoy de un millón de peregrinos en la apertura del Hach

Bin Salman: así es el príncipe que ha convertido al Newcastle en el equipo más rico de Europa

Imagen de la última celebración en 2021 AFP

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Tras dos años de virtual parón por la pandemia del Covid-19, la ciudad más santa del Islam, La Meca, acogerá hoy a un millón de musulmanes de todo el mundo para la ceremonia inaugural del Hach, la peregrinación más importante del año. Todos los musulmanes tienen la obligación de peregrinar a la ciudad de Mahoma al menos una vez en la vida, si no median dificultades económicas o de salud.

El Hach de este año puede constituir una ocasión de oro para la rehabilitación definitiva del 'hombre fuerte' de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohamed bin Salman. En condiciones normales, la peregrinación reporta a la superpotencia petrolera pingües beneficios extras para el comercio, y otorga legitimidad al régimen de Riad en el mundo islámico. Este año, el dirigente saudí va a poder presumir también ante el mundo no musulmán de su política de reformas, que incluye la posibilidad de que las mujeres acudan al Hach aunque no estén acompañadas por su tutor masculino.

Los analistas pronostican un súbito episodio de desmemoria de Biden en relación al asesinato del periodista disidente saudí Khashoggi

Se suma, sobre todo, la circunstancia de que dentro de diez días (el 15 y el 16) el presidente Joe Biden tiene previsto participar en una conferencia de paz regional en Arabia Saudí, y está previsto que se reúna por primera vez con Bin Salman.

En noviembre de 2019, en medio del fragor de las primarias norteamericanas, el entonces candidato Joe Biden afirmó que -una vez que llegara a la Casa Blanca- rebajaría a Arabia Saudí «al nivel de lo que es, un paria». Un mes antes, el periodista disidente saudí Khashoggi, columnista del 'Washington Post', había sido brutalmente asesinado por agentes saudíes en el consulado del reino en Estambul. El informe de la CIA reveló que la orden del asesinato había partido del dirigente saudí, Mohamed bin Salman.

Macrojuicio en Riad

El paripé internacional que produjo el incidente -registrado ya en los anales de los crímenes políticos más chapuceros- incluyó una breve ruptura de relaciones entre Turquía y Arabia Saudí y un macrojuicio en Riad que concluyó con penas de muerte a una serie de agentes secretos de a pie. En el estadio final, las penas fueron conmutadas, y Turquía cerró su juicio paralelo después de retomar las relaciones plenas con Riad.

El vodevil diplomático deberá concluir ahora con la visita de Biden a Arabia Saudí, donde los analistas pronostican un súbito episodio de desmemoria en el presidente norteamericano, seguido de alabanzas a las reformas sociales que Bin Salman promete aplicar al rígido sistema islamista.

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