Agreden a periodistas españoles en el juicio contra los activistas saharauis
Los corresponsales de TVE y la Cadena Ser resultan heridos leves

El Tribunal de Primera Instancia de Ain Sba, un barrio de Casablanca, ha sido escenario esta tarde de una auténtica batalla campal en la que decenas de marroquíes trataron de linchar a abogados extranjeros, periodistas españoles y ciudadanos saharauis.
Resultaron heridos leves los corresponsales de la Cadena Ser, Eduardo Marín, y de Televisión Española, Antonio Parreño. Varios agentes tuvieron que sacarlos de la turbamulta en que se convirtió la sala, donde volaban patadas, puñetazos, empujones y escupitajos especialmente hacia algunos corresponsales españoles y los pocos saharauis que pudieron acceder a la sala.
El incidente tuvo lugar dos días después de que el ministro de Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi Fihri, acusara a la Prensa española de ignorar los avances del reino alauí y de tratar el conflicto del Sahara Occidental únicamente desde la óptica del Frente Polisario. Ocurrió en Madrid tras su primer encuentro con la nueva ministra de Asuntos Exteriores española. Trinidad Jiménez, junto a él, dijo que no compartía pero respetaba.
La Justicia marroquí había señalado para hoy viernes una nueva vista del proceso contra siete activistas saharauis acusados de alta traición por visitar en 2009 los campamentos de Tinduf (Argelia) , donde fueron recibidos por el Polisario. La vista tuvo que ser aplazada hasta el 14 de diciembre ante la imposibilidad de celebrarse.
La sala estaba llena antes de que se permitiera el acceso a periodistas, saharauis y una quincena de abogados llegados como observadores desde distintos países europeos, sobre todo del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE). Ocupaban los bancos ciudadanos marroquíes que en algunos casos llevaban retratos del rey Mohamed VI y que en todo momento se mostraban desafiantes ante la presencia extranjera.
Instantes antes de que diera comienzo la sesión se organizó una manifestación a las puertas de la sala, dentro mismo del edificio . Banderas de Marruecos, retratos del rey y decenas de personas cantando el himno del país, gritando consignas a favor de un Sahara marroquí y dando vivas a Mohamed VI.
Entre ellos estaban, en aparente papel de cabecillas con la complicidad de la Policía, algunos de los aproximadamente cincuenta abogados marroquíes que por propia iniciativa se habían presentado en el juicio. Alguno de ellos llegó a presentarse delante del juez con la bandera marroquí colocada en forma de capa sobre la toga.
Nada más ser presentados ante el tribunal, los acusados empezaron a gritar en español “¡Viva la lucha del pueblo saharaui” mientras alzaban los dedos en señal de la victoria. “¡Traidores!”, respondíeron los letrados marroquíes. En medio de las voces, la tensión se disparó y comenzaron los golpes por parte de abogados y público, levantado en gran parte sobre los bancos.
Los principales objetivos fueron los propios acusados y, seguidamente, algunos de los seis corresponsales españoles presentes, que sacaron sus cámaras para tomar imágenes de lo que estaba ocurriendo, como hacía la quincena de reporteros marroquíes también presentes.
Se vivían momentos de enorme tensión. Varias personas rodearon con una violencia fuera de lo normal a los periodistas españoles para tratar de arrebatarles los aparatos con los que sacaban fotos. En la sala había decenas de agentes de paisano y de uniforme, que sólo actuaron cuando la situación se les había ido de las manos. Fueron algunos policías los que impidieron que las agresiones a los corresponsales de la cadena Ser y TVE fuera a más . Cada uno fue trasladado a dependencias judiciales separadas. Eduardo Marín permaneció retenido casi dos horas.
En una sala adjunta a la que iba acoger el juicio varias decenas de saharauis que no pudieron presenciar la vista permanecían custodiados por policías marroquíes para no ser agredidos. Los observadores internacionales mostraban su preocupación al tiempo que trataban de contactar con las autoridades diplomáticas españolas en Marruecos.
Mientras, grupos de hombres y mujeres exaltados deambulaban por el interior del edificio gritando, a veces sin sentido, contra los extranjeros ante la pasividad de las autoridades: “¡Maricones!, ¡vascos!, ¡Franco!” . Todo valía. Algunos de ellos, sedientos de violencia, trataban de provocar a los informadores. Les paseaban por la cara banderas de Marruecos y pancartas en las que se leía: “Ceuta y Melilla, marroquíes”.
El cónsul de España en Casablanca, Carlos de Lojendio, acudió hasta el exterior del tribunal ante el clima de inseguridad generado en el lugar para los periodistas. Los abogados del CGAE, que dijeron sentirse desamparados ante las autoridades españolas, no salieron del edificio hasta que no habían sido puestos a salvo los saharauis.
“Estuvimos secuestrados (dentro del tribunal) y el consulado no nos hizo caso ninguno”, declaró a ABC Inés Miranda, una de las observadoras. Después sí vimos al cónsul “preocupado” por nosotros. “La protección consular tiene límites”, comentó De Lojendio, haciendo referencia a que él no podía hacer nada por los saharauis.
Mañana se cumplen 35 años desde que Marruecos ocupara el Sahara Occidental, que España abandonaba coincidiendo con la muerte de Franco. El rey Mohamed VI pronuncia esta noche con ese motivo uno de sus discursos más importantes del año y, previsiblemente, la ex colonia será uno de los asuntos que abordará.
El de esta tarde es sólo el último de numerosos incidentes vividos por los corresponsales españoles en los últimos meses en Marruecos. En ningún caso el Gobierno español ha emitido queja pública alguna ante las autoridades del reino alauí.
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