Políticos y medios rusos presionan a Putin para lanzar la guerra total
El portavoz del Kremlin descarta que se vaya a decretar una movilización general o aprobar la ley marcial
En un gesto inusual, Peskov subraya que el presidente cuenta con el apoyo de la población y el aparto del Estado
Aumenta el descontento en Rusia ante el éxito de la contraofensiva ucraniana
El Ejército ruso se desmorona en el este de Ucrania y acelera la contraofensiva ucraniana

Ante el aluvión de críticas de los más recalcitrantes exigiendo la movilización general por los descalabros que está sufriendo el Ejército ruso ante la contraofensiva ucraniana en la región de Járkov, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, salió ayer al paso avisando de que no ... habrá declaración de guerra ni ley marcial. «Por el momento, no se adoptará tal medida, esto está fuera de toda discusión», manifestó Peskov, subrayando que el presidente, Vladímir Putin, sigue teniendo el apoyo total de la población y del aparato de Estado.
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El portavoz presidencial se pronunció también en relación con quienes critican el repliegue de las unidades rusas en Járkov, maniobra que el Ministerio de Defensa ruso ha llamado 'reagrupamiento'. Peskov dijo que «en cuanto a otros puntos de vista, y en especial los más críticos, siempre que permanezcan dentro del marco de la legislación, es pluralismo». «Pero la línea es muy, muy delgada. Hay que tener mucho, mucho cuidado aquí», advirtió en referencia a la severa norma que impone incluso penas de cárcel a quienes «desacreditan» a las Fuerzas Armadas de Rusia.
Primeras resistencias
Se da la circunstancia de que, entre quienes están alineados en contra de la guerra y, por tanto, de la movilización general, un grupo de unos 80 concejales municipales de Moscú, San Petersburgo y Kólpino, no sólo han publicado un manifiesto condenando la llamada 'operación especial militar' lanzada por Putin el pasado 24 de febrero, sino que han promovido una recogida de firmas para que la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) inicie el procedimiento para la destitución del jefe del Estado por «alta traición». Esta iniciativa no parece que a día de hoy tenga posibilidad alguna de progresar y algunos de estos concejales perciben que es muy probable que la Justicia rusa emprenda contra ellos acciones legales. Esta iniciativa no parece que a día de hoy tenga posibilidad alguna de progresar y algunos de estos concejales perciben que, a instancias del Kremlin, es muy probable que la Justicia rusa emprenda contra ellos acciones legales. De momento, el promotor de la protesta, el edil de San Petersburgo, Dimitri Paliuga, fue ayer multado por el juzgado de Smolni a pagar 47.000 rublos (unos 800 euros) por «desacreditar al Gobierno» y acusar a Putin de traición.
Pero la Duma anda en un registro diferente, más bien inclinada hacia la toma de decisiones expeditivas con las que aspiran poder aplastar la resistencia de las tropas ucranianas. En la primera sesión parlamentaria, tras la pausa del verano, los diputados de la Cámara Baja denunciaron ayer el fracaso en la región de Járkov como «no la mejor situación» posible. A juicio del jefe del grupo parlamentario comunista, Guennadi Ziugánov, «la operación especial se ha convertido ya en una guerra (...) no hemos tenido tiempo de iniciar las sesiones y nos encontramos ante una coyuntura realmente tensa y difícil». Ziugánov dijo que «la situación en el frente ha cambiado radicalmente a peor -para las tropas rusas- en los dos últimos meses». De ahí que contemple la movilización general como «necesaria», al añadir después en un comunicado de su partido que «toda guerra requiere una respuesta (...) ante todo, se necesita una movilización máxima de fuerzas y recursos».
«La operación especial se ha convertido ya en una guerra (...) Nos encontramos ante una coyuntura realmente tensa y difícil», lamentó el líder comunista Ziugánov
El líder de la formación Rusia Justa, Serguéi Mirónov, que el lunes en una tertulia del canal de televisión ruso NTV tachó una vez mas de «nazis» a los dirigentes ucranianos y descartó la posibilidad de cualquier negociación con ellos para detener la guerra, criticó ayer la celebración del Día de la Ciudad en Moscú con fuegos artificiales.
«Nuestra gente no debe entrar en pánico, no debe tener miedo, pero, probablemente, no es el lugar y el momento para bailar cuando nuestros hermanos, nuestros soldados están muriendo allí, y cuando no se está desarrollando la mejor situación militar en los frentes», subrayó Mirónov en alusión a lo sucedido durante el fin de semana en el noreste de Ucrania. También pidió la movilización general el vicepresidente de la Duma, Mijaíl Sheremet.
Presión del ala dura
Pero el mayor ruido de quienes creen que a Putin le falta decisión y mucha más mano dura procede de periodistas alineados con el Kremlin, editorialistas, analistas, blogueros y cargos públicos, además de muchos diputados de la Duma y senadores del Consejo de la Federación. Se están dedicando a verter sus diatribas a favor de aplicar mayor contundencia en Ucrania en sus artículos, espacios televisivos y redes sociales como nunca antes hasta ahora.
Para el experto oficialista Yegor Jolmogórov, invitado habitual de los programas que la oposición tacha de propagandistas de la política de Putin, la salida precipitada de los militares rusos en Járkov ante el avance ucraniano «sólo tiene dos explicaciones posibles, o Rusia ha sido traicionada o su Ejército no está capacitado para el combate».
«Es absolutamente imposible vencer a Ucrania con los recursos con los que Rusia intenta combatir, con métodos de guerra colonial, donde solo se utilizan profesionales y mercenarios, sin movilización», afirmó en otro debate, el de la NTV, el exdiputado Boris Nadezhdin, en compañía de Mirónov.
Hasta recurrir a un «ataque nuclear de advertencia» en la reducida y desierta isla de las Serpientes, frente a las costas de Odesa, cree que sería una solución el bloguero Maxim Fomín, con 400.000 seguidores en Telegram.
«Es absolutamente imposible vencer a Ucrania con los recursos con los que Rusia intenta combatir», dijo el exdiputado Boris Nadezhdin
El presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, uno de los más fervientes defensores de la línea dura, difundió el domingo en su canal de Telegram para sus casi dos millones y medio de abonados un audio culpando de los «errores cometidos» en Járkov al generalato ruso.
Aseguró que «si no se producen cambios hoy o mañana en la forma de llevar a cabo la operación militar especial, tendré que contactar con quienes se encuentran al mando del Ministerio de Defensa y del país -en referencia directa a Putin- para explicarles cuál es la situación sobre el terreno».
También a través de Telegram, el exministro de Defensa de los rebeldes separatistas de Donetsk, Ígor Guirkin (Strelkov), partidario de bombardear infraestructuras ucranianas para uso civil, como las centrales eléctricas y los edificios de las principales instituciones del Estado en Kiev (Presidencia, Gobierno y Parlamento), expresó en términos muy duros su opinión a propósito de lo sucedido en Járkov. «La dirección militar rusa nunca dejará pasar la oportunidad de arrebatar una derrota vergonzosa de las fauces de una victoria insidiosa y, por supuesto, no perderá la oportunidad de convertir una derrota vergonzosa en una catástrofe final», sostuvo.
Guirkin también alertó de que las tropas ucranianas «cuentan con excelentes perspectivas de avanzar hacia la costa del mar de Azov».
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