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Así verán la luz los 33 mineros chilenos

La enviada de ABC a la mina San José explica el proceso que liberará a los 33 mineros chilenos

AP

carmen de carlos

La Schramm T-130, más conocida como la perforadora del Plan B, ha llegado al refugio donde los 33 mineros llevan 63 días atrapados a 700 metros de profundidad.

El martillo, una inmensa broca, atravesó las paredes del taller al que los mineros acceden por medio de una galería. La máquina logró su objetivo. Necesitaba una doble pasada para ensanchar el diámetro de perforación del pozo por el que los mineros serán rescatados. Éste equivale, más o menos, al de la rueda de una bicicleta.

16 rescatistas participarán en la operación

René Aguilar, gerente de Riesgos Profesionales de Codelco (compañía minera estatal), explica la situación: “la medida de hombros viene a ser de 50 centímetros y el orificio en roca, de 28 pulgadas, equivale a poco más de 71 centímetros”. Esta apertura es suficiente para que los tres ascensores rudimentarios, diseñados como unas jaulas cilíndricas , puedan deslizarse.

Como parte de este proceso las “capsulas”, diseñadas por la empresa estatal Asmar (Astilleros y Maestranzas de la Armada) han superado todas las pruebas de resistencia y operatividad. Esta semana se hizo un ensayo con los 16 rescatistas que participarán de la operación. Un helicóptero Bell 412 de la Fuerza Aérea chilena simuló el traslado de un minero desde el campamento Esperanza , donde las familias hacen vigilia, al Hospital de Copiapó, a 40 kilómetros del yacimiento.

Antes de pasar de los ensayos a la realidad, resta por finalizar la última fase del proceso de rescate que puede demorarse, “entre cuatro y ocho días”, indicó André Sougarret, jefe de rescatistas. Pese a declaraciones contradictorias de ministros del Gobierno, que llegaron a anunciar que el martes comenzaría el rescate, ese será el plazo estimativo.

Tubos de metal para las paredes

Las paredes del pozo deben reforzarse con tubos de metal para evitar desprendimientos. Su revesti miento, encamisado para los ingenieros, garantiza la seguridad de los hombres . “Si no fuera posible colocar en algún minuto los tubos en todo el recorrido –explica René Aguilar-, nos detendríamos entre los cien y los doscientos metros. La roca después es más sólida y permite el deslizamiento directo de la jaula”.

El “encamisamiento” parcial parecería una solución salomónica entre los técnicos de la mina y algunos sectores del Gobierno que presionaban para que el rescate se hiciera sin cumplir esa fase. Las razones atribuidas por la prensa, apuntan al viaje del presidente de Chile, Sebastián Piñera, a Europa el próximo 15 de octubre. “Quiere irse con la foto de los mineros libres bajo el brazo”, criticaban los medios de comunicación. Pero no sólo Piñera está ansioso por acelerar el fin del cautiverio de los 32 chileno y el minero boliviano, también algunos familiares, en su desesperación, llegaron a pedir que los sacaran “ya, sin más demoras”, suplicaban.

La sensatez se impuso a la impaciencia y, finalmente, las 33 familias, reconocieron que había que dar prioridad a la seguridad. “Sólo quiero que salgan bien. Después de una pesadilla tan grande como ésta lo importante es que no se corran riesgos sin necesidad”, confía Angélica Álvarez, la mujer que comparte su vida con Edison Peña, el escritor, el poeta y el atleta que corre a paso ligero todos los días diez kilómetros para mantenerse en forma. Él, por sus buenas condiciones físicas, podría ser el primero en inaugurar el dispositivo de escape de la mina. “Uno ó dos días más no son nada”, coincide Juan Carlos, sobrino del minero José Ojeda.

El plan B, el más avanzado

El Plan B, después de interrupciones, ha resultado ser el más avanzado. El A, el de la perforada Raisebore Strata 950, rozó los 600 metros pero tuvo una desviación que la obligaría a detenerse varios días y podría descartarse definitivamente. Su meta era llegar a los 702 metros mientras que el Plan C, la Rigg-421, en rigor el más veloz aunque su funcionamiento se produjo hace apenas tres semanas, cruzó la frontera de los cuatrocientos metros. El objetivo de esta máquina, una plataforma petrolera que perfora con el diámetro preciso, es alcanzar los 597 metros.

Los distintos planes se corresponden con velocidades, recorridos y profundidad diferente. “La mina sigue un dibujo en espiral. Cada perforadora llega a distintos niveles” , explica Aguilar. Entre detalles técnicos, matices y decenas de periodistas, que ocupan más espacio en el campamento Esperanza que los familiares, transcurren los últimos días, las últimas horas de los 33 mineros atrapados en el fondo de una mina que pasará a la historia por este episodio y no por su producción de oro y cobre.

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