España se queda sin argumentos
La decisión del tribunal de La Haya no ha sentado muy bien en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero
La decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre Kosovo no ha sentado nada bien en el Ejecutivo español, que es uno de los pocos países de la Unión Europea que no reconoce la declaración unilateral de independencia de la antigua provincia serbia de mayoría albanesa, según reconocieron a ABC fuentes gubernamentales. España queda en una delicada situación, sobre todo si la UE reunida en Bruselas a nivel del Comité Político alcanza un acuerdo para el reconocimiento de Kosovo, lo que implicaría que nuestro país tendría que cambiar su posición.
España siempre ha esgrimido argumentos jurídicos para oponerse a la decisión de los kosovares, subrayando que no fue acorde con la legislación internacional y que atentaba contra el principio de integridad territorial y la soberanía de Serbia. Así lo explicaba, en diciembre de 2009, Concepción Escobar, jefa de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, llamada al Corte Internacional de Justicia, antes de que esta pronunciara su veredicto.
El Gobierno de Zapatero se desmarcó así de los grandes países de la UE, que reconocieron la independencia de Kosovo, y se alineó con otros cuatro que no lo hicieron –Grecia, Chipre, Rumanía y Eslovaquia- y, sobre todo con Rusia, que agradeció el gesto español. Por supuesto, en Serbia se acogió con alborozo esa posición y en Belgrado ondearon muchas banderas españolas en señal de agradecimiento. Además, el ministro Moratinos fue proclamado ciudadano de honor de Belgrado.
En consecuencia con esa postura, España tomó la decisión, el 19 de marzo del pasado año, de retirar las tropas que tenía desplegadas en Kosovo en una misión de la Alianza Atlántica, algo que el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró “lógico” tras haberse declarado la independencia de forma unilateral, aunque lo hizo algo más de un año después de haberse producido la declaración de independencia.
La decisión española fue anunciada en un viaje sorpresa de la ministra de Defensa, Carme Chacón, a Istok, donde se encontraban desplegados los militares españoles. “La misión está cumplida; es hora de volver a casa”, dijo a las tropas, en “Base España”. La retirada no estuvo exenta de polémica y de críticas por parte de la OTAN y de Estados Unidos por la forma en que se hizo, sin previa consulta a las autoridades aliadas.
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