Gerhard Schröder, acorralado por su lucrativa relación con Putin
Ingresa 600.000 euros al año de Rosneft, otros 250.000 de Nord Stream y en breve asumirá un nuevo puesto en Gazprom. Su fortuna ronda los 20 millones

El hecho de que Alemania dependa energéticamente del gas ruso, que supone un 60% de su consumo total, no es una casualidad, sino fruto de la labor de lobby que ha llevado a cabo desde 2005 el excanciller Gerhard Schröder. El Partido Socialdemócrata considera ... su amistad personal con Putin y sus conexiones con las grandes empresas rusas como una vergüenza e incluso el canciller Olaf Scholz le ha pedido que dimita de los lucrativos cargos que ocupa en ellas. Una organización regional del SPD ha iniciado un proceso de expulsión del partido que, sin embargo, llevaría meses. Y Schröder, por su parte, permanece en silencio. Solo su última esposa, la coreana So-yeon Schröder-Kim, ha comentado en Instagram que «la guerra debe terminar lo antes posible» y ha recordado que «con vistas al futuro, no se cortarán los lazos políticos, económicos y de la sociedad civil entre Rusia y Alemania», sugiriendo que Gerhard Schröder se ve a sí mismo como ese puente que debe seguir en pie.
Todavía en el gobierno, antes de perder las elecciones contra Merkel en 2005, Schröder firmó un aval público de 900 millones de euros a la energética rusa Gazprom para la construcción de un primer gasoducto hasta Alemania, el proyecto Nord Stream 1. Ese mismo año, ya fuera de la Cancillería, atravesó la madre de todas las puertas giratorias y comenzó a trabajar como asesor a sueldo de esta empresa. Schröder ingresa 600.000 euros al año de Rosneft y 250.000 más de Nord Stream . Su fortuna personal ronda los 20 millones de euros y en breve aumentarán sus ingresos porque está a punto de asumir un nuevo puesto en el consejo de supervisión de Gazprom. Además, en su calidad de excanciller federal, sigue cobrando 7.062 euros mensuales de las arcas públicas alemanas y disfruta de una oficina de representación en el Bundestag con trabajadores públicos a su servicio, que cuesta unos 407.000 euros al año, aunque desde la semana pasada carece de personal porque los empleados asignados dimitieron en bloque.
Montado en el rublo, Schröder ha sido el conseguidor, el hombre que abría las puertas de la administración alemana a los oligarcas rusos durante los últimos 15 años, ha propiciado asociaciones con empresas alemanas como BASF y Eon y, a menudo, con la aquiescencia de su partido. Hoy, sin embargo, «está totalmente aislado». No hay nadie que «apruebe ni remotamente su comportamiento o lo justifique», afirmó el copresidente de los socialdemócratas, Lars Klingbel, que le ha pedido por carta que dimita de todos los cargos relacionados con empresas rusas , que «de ninguna manera son compatibles con la actitud de la socialdemocracia».
Olaf Scholz ha pedido al excanciller que dimita de sus cargos en empresas rusas
«Su comportamiento está causando un daño grave al partido», tuiteó el vicepresidente del comité disciplinario, Tim Tugendhat. La Asociación Alemana de Contribuyentes sugirió que fuera despojado de su oficina en Berlín , cuya financiación no está regulada por ley, sino que es aprobada por el Comité de Presupuesto del Bundestag caso por caso. Su presidente, Reiner Holznagel, señaló que, si no suspenden esas prebendas, el parlamento puede ser considerado «cómplice». El alcalde de Hannover, el verde Belit Onay, le ha pedido que renuncie a la ciudadanía honoraria de su ciudad natal y el Borussia Dortmund ha revocado su membresía de honor, posiblemente el castigo que más le duela.
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