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Yihadistas chiíes de Irak apoyan a Al Assad en la batalla de Qusair

El régimen de Damasco, ayudado también por los chiíes libaneses de Hizbolá, a punto de lograr el control de un enclave estratégico en el conflicto

Yihadistas chiíes de Irak apoyan a Al Assad en la batalla de Qusair reuters

m. ayestaran / i. mantinan

La ciudad de Qusair resiste la ofensiva de las fuerzas de Bashar al Assad, que desde el domingo tratan de controlar el principal bastión rebelde en la frontera libanesa, pero su caída parece cuestión de tiempo. Pese a las informaciones oficiales que apuntaban a que la batalla había terminado el domingo, los grupos armados de la oposición siguen resistiendo aunque van cediendo terreno ante el empuje del Ejército sirio, paramilitares y milicianos libaneses de Hizbolá.

Las fuerzas de Al Assad contarían además con el apoyo de centenares de yihadistas chiíes venidos de Irak, según informó ayer la BBC. Esta información subraya el carácter cada vez más sectario —suníes contra chiíes alauíes— del conflicto de Siria.

La agencia estatal de noticias Sana aseguró que las fuerzas de seguridad lograron restaurar «la seguridad y la estabilidad en la mayoría de los barrios de Qusair» y centró en la parte norte de la ciudad los últimos focos de resistencia. El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos elevó a 95 el número de muertos en las últimas 48 horas de combates, entre ellos 23 milicianos de la milicia libanesa de Hizbolá. Los medios oficiales hablaron de la muerte de «un gran número de terroristas, la mayoría de ellos extranjeros» , forma de referirse a los miembros de los grupos armados de la oposición.

El régimen está librando la «madre de todas las batallas», según la definición de Bashar al Assad que hace un mes en un encuentro con una delegación libanesa subrayó la importancia estratégica de Qusair. Pese a la fuerte cobertura aérea y de la artillería que ha reducido a escombros buena parte de esta ciudad de 30.000 personas, en la que los medios oficiales aseguran que no queda más de un millar de civiles, las fuerzas leales a Assad tienen que pelear casa por casa ante una oposición armada donde se mezclan combatientes locales con miembros del Frente Al Nusra, grupo vinculado a Al Qaida, y otras brigadas islamistas que han acudido al socorro de este lugar clave para poder mantener la lucha en el centro del país.

Desde que el secretario general del Partido de Dios, Hasán Nasralá, hiciera público que sus hombres están peleando en Siria, Qusair es la primera batalla en la que parece que tomar parte de forma importante en cuanto a número de efectivos desplegados. Esto marca un punto de inflexión en una guerra sectaria donde la milicia chií de Hizbolá, creada por Irán en los ochenta para combatir a Israel, ha acudido al auxilio de su aliado sirio frente a los grupos extremista suníes que forman la línea de choque de una oposición con un Ejército Sirio Libre (ESL) totalmente en segundo plano por la falta de medios.

Rebeldes en Madrid

Por encima de derrocar a Assad, los extremistas suníes persiguen la instauración de un emirato con Damasco como capital y para ello deben derrocar a un régimen liderado por un alauí, grupo derivado del chiismo al que pertenece el presidente .

La batalla de Qusair se produce en medio de los preparativos para la cumbre de paz que se podría celebrar a comienzos del mes próximo en Ginebra y que apadrinan rusos y estadounidenses.

En ese contexto varios representantes de los grupos de la oposición siria se reunieron ayer en un hotel de Madrid, con un objetivo muy claro: aunar las fuerzas de la oposición para afrontar una posible «negociación futura con el régimen», según dijo a ABC Mohamad Ahmad Barno, miembro del Partido Nacional de Desarrollo, uno de los principales grupos promotores del encuentro. En la reunión también han estado presentes miembros de la alianza opositora siria, como Moaz al Jatib, ex presidente de la coalición hasta el pasado marzo y actual presidente en funciones.

Al encuentro de Madrid no ha sido invitado ningún miembro del frente Al Nusra, filial de Al Qaida en la región.

El principal problema de credibilidad de la alianza opositora es que sus líderes operan desde el extranjero, mientras que los grupos salafistas o el Ejército Libre Sirio actúan en el terreno.

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