La historia olvidada del ceutí que defendió San Luis de los británicos en la Guerra de Independencia de EE.UU.
The Hispanic Council publica hoy un informe sobre Fernando de Leyba, un personaje capital para que las 13 Colonias ganaran el conflicto al Imperio británico

Ceuta es parte indivisible de la historia de España desde hace cuatro siglos y está vinculada a la península ibérica desde la Antigüedad. Su población ha dado lugar a destacadas figuras españolas de la vida política, cultural y hasta deportiva del país, aunque sobre todo ... vinculadas al Ejército debido a las peculiaridades de esta ciudad española enclavada en el norte de África. Es el caso del militar Fernando de Leyba , un héroe español que defendió de forma decisiva San Luis durante la Guerra de Independencia de EE.UU.
The Hispanic Council , un 'think tank' independiente que tiene como misión difundir la herencia cultural hispana de EE.UU., publica hoy un informe sobre este personaje capital para que las 13 colonias ganaran el conflicto al Imperio británico . El texto, elaborado con el apoyo de la Secretaría General de Política de Defensa, se presentará la tarde del miércoles 2 de junio en la UNED de Ceuta y busca recuperar del olvido a este capitán ceutí que con solo veintinueve soldados y doscientos ochenta y un civiles armados se enfrentó y venció el 26 de mayo de 1780 a trescientos soldados ingleses y novecientos guerreros indios procedentes de los fuertes de Michilimackinac y Detroit, en la región de los Grandes Lagos.
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El fuerte de San Carlos
Durante años se pensó que Fernando de Leyba y Córdova Vizcaigaña había nacido en Barcelona debido a que su padre estuvo allí destinado, pero gracias a la investigadora Kristine L. Sjostrom y al cronista de la ciudad José Luis Gómez Barceló , que halló su partida de nacimiento, hoy se sabe con certeza que este militar llegó a la vida en Ceuta, un 24 de julio de 1734, en el seno de una familia de larga y noble tradición castrense de Antequera (Málaga). A lo largo de su prolongada trayectoria de casi treinta años, De Leyba sirvió en la guarnición de Orán, Cuba, Nueva Orleans , Arkansas y finalmente San Luis.
La pequeña villa de San Luis de Ilinueses , fundada al calor del lucrativo negocio del comercio de pieles en 1764, estaba formada en su mayoría por criollos franceses y tenía una población que no llegaba al millar de habitantes. No en vano, su importancia en la Guerra de Independencia estuvo en que era un punto fundamental para el suministro de armas y uniformes a los rebeldes de las 13 Colonias, con los que la España de Carlos III cerró una alianza contra Inglaterra.
La guerra cayó a principios de 1780 sobre la guarnición del pequeño pueblo, capitaneada por Fernando de Leyba, que se suponía era una posición del interior que ofrecería poca resistencia. De Leyba no tuvo tiempo de cerrar alianza alguna con las tribus vecinas y no podía contar con refuerzos desde Nueva Orleans , la capital de la Luisiana española, por lo que fió todas sus esperanzas a construir a contrarreloj un fuerte, el de San Carlos (en honor a Carlos III), valiéndose de la mano de obra de los soldados y de los criollos franceses, así como de fondos aportados de su propio bolsillo.
Quería construir cuatro torres de piedra en una colina al oeste de la ciudad y obtener así la ventaja que proporciona la altura, pero en treinta y nueve días de construcción solo tuvo tiempo de terminar una torre y parte de una segunda antes de que llegaran los británicos deseosos de recuperar el control del Mississippi .
De Leyba no tenía tiempo de cerrar alianza alguna con las tribus vecinas y no podía contar con refuerzos desde Nueva Orleans, la capital de la Luisiana española, por lo que fió todas sus esperanzas a construir a contrarreloj un fuerte
El capitán español hizo traer cinco cañones de bronce de un viejo fuerte en la desembocadura del Misuri . En la torre cilíndrica de unos diez metros de altura colocó los cañones (se supone que tenía algunos más que los cinco traídos) y situó al grueso de sus fuerzas detrás de dos líneas de trincheras levantadas en los extremos de la fortaleza inacabada, que se extendía a lo largo de las fronteras sur y norte de la ciudad, mientras que las mujeres y los niños se hicieron encerrar en la casa del comandante bajo la defensa del teniente Francisco Cartabona y 20 hombres.
El ataque a San Luis
El ataque inglés tuvo lugar en San Luis el 26 de mayo de 1780. Desde la torre construida, donde se elevó el propio De Leyba, los cañones dieron una atronadora bienvenida a los atacantes y tanto la tropa como los paisanos mostraron el «más bizarro espíritu, pidiendo con instancia se les permitiese hacer una salida» contra «aquella gruesa partida de hombres inhumanos», como así informó la Gazeta de Madrid el 16 de febrero del año siguiente. Los 150 mosquetes colocados en las trincheras repelieron unos ataques que, de haber tenido éxito, podrían haber cambiado el curso de la historia estadounidense. En dos horas se fraguó una derrota británica de dimensiones dantestas.

Los oficiales británicos no esperaban encontrar ninguna oposición más allá de cuatro labriegos mal armados y, cuando no había hecho más que arrancar, vieron su expedición deshilacharse. Toda la campaña en el valle del Misisipi se disolvió en desorden, y las tropas indias se dirigieron a casa por su cuenta. Una de las consecuencias a largo plazo de este y otros reveses similares fue la pérdida de prestigio de los británicos entre las tribus, cada vez más reacias a cooperar en las operaciones contra los rebeldes y los rocosos españoles.
Antes de retirarse, los británicos y sus aliados arrasaron con frustración las granjas de alrededor en busca de alguna rentabilidad que justificara la ofensiva. El balance final dejó 21 muertos y decenas de heridos y cautivos en San Luis, especialmente a costa de los aldeanos atrapados fuera del área fortificada. Las epidemias, que siempre van a la zaga de los sitios en la historia, también causaron un reguero indeterminado de fallecidos cuando los disparos habían cesado. Pocas semanas después de que los británicos abandonaran la región, el 20 de junio Fernando de Leyba escribió a Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana, que padecía probablemente de malaria («la maladie»), y que dejaba a Cartabona a cargo de San Luis ante el previsible empeoramiento de la enfermedad.
En una suerte de Cid Campeador moderno, Fernando de Leyba estuvo enfermo desde el principio de los combates y, aunque debió ser trasladado de un lado a otro en una silla de manos, no abandonó la atalaya. El ceutí murió el 28 de junio siendo enterrado el mismo día, frente al altar de la iglesia parroquial de la ciudad por un monje capuchino .
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