Cinco datos sorprendentes sobre la escalada de violencia en la Segunda República
Como al reinado de Alfonso XIII, a la Segunda República le tocó lidiar con los movimientos revolucionarios que agitaban Europa, las tensiones causada por la Gran Depresión, el surgimiento de estados totalitarios en Italia y Alemania

Con la Segunda República se inauguró un periodo político con enorme apoyo social y capaz de despertar grandes entusiasmos. En un grave contexto de crisis económica y de subsistencia, se esperaba que el nuevo régimen pudiera afrontar los desafíos estructurales y coyunturales de ... España mejor que su antecesor, pero en cinco años de existencia se derrumbó bajo el peso de sus propios problemas y de los odios ideológicos que carcomían toda Europa.
Más violencia que en la Restauración
Si alguien esperaba que el intento de democracia trajera calma a España, acabaría muy decepcionado. Entre 1931 y 1936 se produjeron 21 estados de excepción, 23 estados de alarma y 18 estados de guerra, todos ellos como resultado de la agitación callejera y los proyectos al margen de las líneas constitucionales. El número de muertos durante este lustro fue superior al de toda la Restauración desde 1900, a pesar de que la etapa alfonsina ocupó un espacio de tiempo cinco veces superior al de la República.
Como al reinado de Alfonso XIII , a la Segunda República le tocó lidiar con los movimientos revolucionarios que agitaban Europa, las tensiones causada por la Gran Depresión, el surgimiento de estados totalitarios en Italia y Alemania y, en definitiva, lo que ha venido llamándose la «edad del odio», que derrumbó a democracias mejor asentadas por todo el continente.
Cifras similares a la Italia fascista
En sus investigaciones recientes, Eduardo González Calleja , catedrático en la Universidad Carlos III de Madrid, establece que fueron 196 los muertos en 1931, 190 en 1932, 311 en 1933, 1.457 en 1934, 46 en 1935 y 428 en 1936. En su libro ‘Cifras cruentas. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la Segunda República española (1931- 1936)’ , Editorial Comares, 2015, concluye que el número de víctimas mortales durante la República hasta julio de 1936 fue muy superior a las ocasionadas en Alemania y Austria, y de similar cuantía a las de Italia, en el periodo anterior a la conquista del poder por nazis y fascistas.
Protagonismo policial en las muertes
Mientras que las muertes en Italia y Alemania estuvieron, sobre todo, a cargo de milicias paramilitares, en España fueron más repartidas, con el protagonismo policial en más de la mitad de las víctimas. La mayoría de los muertos, hombres asalariados afiliados a organizaciones de izquierda, se produjo en enfrentamientos violentos entre paisanos de izquierda y fuerzas de Seguridad del Estado ( guardia de asalto y Guardia Civil ). Las muertes sucedieron en su inmensa mayoría en núcleos medianos y pequeños, es decir, localizados en el mundo rural, según datos de González Calleja.
El 30% de las muertes en la primera legislatura se produjo después de celebrada una manifestación, y entonces hubo cuatro veces más víctimas de militantes de izquierda que de derecha
No obstante, l os sucesos ocurridos en Asturias en octubre de 1934 desvirtúan toda la serie y hacen imposible una comparación exacta con otros periodos. Esta insurrección y la represión posterior se llevó más de la mitad de las muertes políticas de toda la República y una cifra muy superior a la de las víctimas de la insurrección socialista de Viena en febrero de ese mismo año. Lo sucedido en Asturias causó la muerte a 1372 personas (1.051 paisanos, 129 militares, 111 guardias civiles, 70 agentes de los cuerpos de Seguridad y Asalto y de Investigación, y 11 carabineros). Según los datos del periodista Miguel Platón en el libro ‘Segunda República de la Esperanza al Fracaso’ (Actas, 2017), 63 edificios públicos fueron incendiados, volados o deteriorados y 739 casas particulares, 58 iglesias, 58 puentes y 26 fábricas resultaron dañadas.

El anarquismo del 31
El año 1934, con este grave episodio de insurrección protagonizado por radicales de izquierda, y el año 1936 muestran una cifra de muertos que suelen llevar a conclusiones equívocas sobre todo el periodo. En una comparación entre el primer y el último año, se puede ver a través de la obra de González Calleja que en solo siete meses de 1936, los que precedieron a la Guerra Civil, hubo más del doble de muertes que en los ocho meses y medio del año de la proclamación de la República.
El 30% de las muertes en la primera legislatura se produjo después de una manifestación, y entonces hubo cuatro veces más víctimas de militantes de izquierda que de derecha. Las insurrecciones anarquistas (este grupo estaba en contra de la democracia liberal) protagonizaron este primer año de violencia, mientras que el último estuvo marcado por grupos de izquierda en sus enfrentamientos con agentes del orden público, casi siempre la Guardia Civil , en entornos rurales donde este cuerpo policial no sabía responder de forma proporcional a los levantamientos civiles.
400 muertos en 150 días
A partir de la segunda mitad de 1933, la política española se radicalizó en las calles a raíz, sobre todo, de la derrota electoral de la izquierda . Más de dos tercios de las 2.629 víctimas mortales registradas a causa de la violencia política en todo el lustro se concentraron en los últimos tres años de la Segunda República. El crecimiento exponencial de las organizaciones juveniles paramilitares tanto entre la derecha (milicias falangistas, requetés carlistas) como entre la izquierda (milicias de las juventudes socialistas, comunistas y anarquistas), y entre los nacionalistas vascos y catalanes (milicias de Esquerra Republicana de Cataluña y milicias del PNV), desbordaron al Estado republicano y dejaron un goteo de muertos diarios en los entornos rurares.
En la primavera sangrienta de 1936 se registraron casi 400 víctimas mortales en 150 días, con una enorme resonancia mediática cuando los crímenes ocurrieron en Madrid o Barcelona, que curiosamente fueron los menos. La violencia letal en la España de los últimos meses de la República fue en su abrumadora mayoría de autoría policial, con víctimas de militantes de izquierda, a pesar de que quien gobernaba era el Frente Popular, y se localizó en áreas de población pequeñas o muy pequeñas, no en las grandes ciudades. La lucha entre milicias paramilitares de distinto color fue muy limitada, a pesar de que acapararon todas las portadas de la prensa.
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