Davos: Tras la crisis, populismo y desempleo
La economía vuelve a crecer, pero no así el empleo. La crisis no se ha ido y es posible que no desaparezca en todas partes ni por igual. El mundo, la economía «no volverán a ser iguales» tras la crisis, ha avisado el gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Dominique Strauss-Kahn previno contra una pronta retirada gubernamental de las medidas de estímulo , mientras otros analistas advierten en cambio contra una nueva cultura política de «no dejar el mercado en manos del mercado» y un paisaje de populismo tras la crisis.
«El crecimiento regresa, incluso antes de lo esperado», ha reconocido Strauss-Kahn a los líderes empresariales y económicos, «pero es frágil, la demanda interna es muy débil». Como han aventurado distintos expertos a este diario, durante el 40º Foro Económico Mundial de Davos, «la recuperación será asimétrica» y amanece un mundo arrítmico y multipolar.
El problema de las distintas velocidades, como subrayó Strauss-Kahn, «es algo que tenemos que estudiar todavía con mucha atención». Asia estaría ya cerca de la recuperación total, confirmó el responsable del FMI agregando que el mundo «necesita una divisa china más fuerte».
Pero la asimetría hará difícil el establecimiento de un plan de abandono de los programas de estímulo económico de los gobiernos. «El mayor riesgo ahora es que se abandonen demasiado pronto, pues el resultado puede ser peor», puntualizó el que fue ministro francés de Finanzas.
La «coordinación es necesaria» en este proceso de reforma del sistema financiero, reclamada por la gran mayoría de financieros, políticos y empresarios asistentes a este foro, a fin de que los problemas «no sigan profundizándose» . Como dijo el empresario Tidjane Thiam, con negocios con 30 países, «queremos coherencia legal, no estar sujetos a arbitrariedades» en cada lugar.
El gobernador del Banco de Israel dijo que la uniformidad es necesaria, pero la regulación no podrá ser idéntica «porque los mercados son distintos». La ministra francesa de Economía, Industria y Empleo llamó a una aceleración de la reforma; Christine Lagarde agregó que «el calendario es crucial» y apuntó la «general frustración» latente con la crisis bancaria, en lo que la corroboró su homólogo británico Alistair Darling.
El presidente del Banco Central Europeo dijo en el intenso encuentro a puerta cerrada entre banqueros y gobernantes que «nos encaminamos a mejorar considerablemente las leyes, a lograr un sistema financiero más resistente porque no podemos permitirnos un sistema tan frágil como el que teníamos». Y estas leyes deben ser comunes y globales, insistió Jean Claude Trichet, y «esto supondrá un enorme esfuerzo de trabajo, sobre todo en las entidades transfronterizas» o globales. No hay acuerdo, sin embargo, sobre la creación de una tasa de seguros global.
Trichet recordó que el caso de Europa «es particular, tenemos un mercado único y una supervisión nacional» y «un gran paquete de reformas ya está en camino, que mejorarán las condiciones de la supervisión. Es la primera lección de la crisis».
En este sentido, el ministro de Hacienda de Suráfrica previno contra tendencias a «volver al modelo precedente» y preguntó si los bancos han reflexionado sobre los modelos erróneos y han transmitido esto a sus clientes empresariales. El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, destacó la relación entre necesidad de capital y adopción de riesgo y concluyó que «no hemos sabido asociar claramente» ambos conceptos en las entidades financieras.
Las cifras de crecimiento (5,7%) en el último trimestre de EEUU han sido bálsamo para Davos, pero el asesor económico de Obama, Larry Summers, ha advertido que no va a crear empleo por ahora y, con un paro histórico, «no es hora de descorchar el champán» . Las empresas habrían refrenado los recortes de inventario y aumentado el gasto, «lo que ha creado una base para el crecimiento». Pero «tenemos profundos problemas de desempleo y mínimo crecimiento del ingreso familiar, tenemos que hacer mucho más y será un largo camino» de la expansión económica hasta el empleo.
Ni optimistas ni pesimistas, solo realistas y precavidos
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, suavizó sin embargo los temores de una recaída en la crisis, «hay claramente riesgos de caída, pero estamos asistiendo a una recuperación general», dijo a Reuters en las márgenes de la conferencia, «las economías están saliendo de la recesión, lentamente, con crecimiento modesto por el futuro previsible, pero el repunte está en marcha».
En el último día se ha producido un intenso intercambio entre banqueros y gobierno sobre la necesidad de una nueva regulación de los mercados financieros, pero sin asfixiar la iniciativa inversora como empiezan a temer algunos financieros. Strauss-Kahn dijo que «nos confontamos con la liquidez del propio sector financiero, la cuestión de coordinar la reforma de este sector es la primera prioridad. Y no estamos yendo exactamente en la dirección correcta».
Summers opinó que el imperativo de la regulación «tiene que ser la defensa del consumidor y un sistema que reconozca» que los errores se pagan y «que ponga fin a los agujeros y oportunidades de albedrío, para prevenir otra crisis».
El ex rector de Harvard, que se ha hecho odiar en Wall Street por su iniciativa de particionar los grandes bancos, añadió que tiene que haber reglas que «limiten la cantidad de riesgo en que incurren las instituciones financieras, los bancos no pueden sacar ventaja de sus contrapesos» para comerciar con ellos por partida doble y pidió un reconocimiento de la responsabilidad y de las obligaciones primeras con los clientes
China está en la mente de todos al soñar la recuperación y, sobre todo, la necesidad de que aumente el consumo interno y se fortalezca el yuan para aligerar los desequilibrios globales y asegurar el crecimiento, dijo Strauss-Kahn, quien recientemente reclamó una moneda reevaluada «como parte del paquete de reformas necesarias».
«Una mayor demanda interna» en China, como ya ha empezado a estimular Pekín, «junto a un mayor ahorro en EEUU», ayudarán a reequilibrar «la demanda mundial y asegurar una economia global más sana para todos». El presidente estadounidense da comienzo a un viaje a China que intentará aliviar las tensiones comerciales y monetarias, por el perjuicio a los exportadores del dólar desde que Pekín dejó reevaluarse el yuan hasta un 20%, aunque pocos esperan que Obama entre seriamente en la cuestión de una devaluación.
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