Sa Marinada
7 /10- Precio medio
- 85€
- Dirección
- Fernández de la Hoz,33
- Teléfono
- 918027791 Llamar
- Web
- https://www.samarinadamadrid.com/

Joan Gurt y Marisa Amate, vinculados al sector hostelero de la Costa Brava, llegaron hace un año a Madrid para abrir un restaurante centrado en la cocina ampurdanesa, especialmente la vinculada con el mar. Tardaron unos meses en establecer los canales que les permitieran recibir con regularidad y de forma directa el producto que necesitaban, principalmente mariscos y pescados de aquella zona del norte de Gerona.
Ya lo han logrado y ahora Sa Marinada es uno de los mejores restaurantes de Madrid donde disfrutar de las gambas rojas o las cigalas de Palamós, de los rapes o los chipironcitos de costa. Y junto a esa materia prima de calidad, bien tratada y sin complicaciones, algunos guisos tradicionales del Ampurdán. De allí llegan también otros productos como el arroz, el aceite o algunos vinos que aparecen en la carta.
El comedor, está decorado con una sencilla estética marinera y las mesas aparecen bien vestidas con manteles. En cuanto al equipo de sala, le falta algo de rodaje. Como corresponde a un restaurante centrado en la Costa Brava, el protagonismo lo tiene la gamba roja, que reciben directamente de las lonjas de Palamós y Rosas. La encontramos al natural en dos tamaños, la mediana (39 euros, 150 gramos) y la XL (180 el kilo). Piezas de calidad que hacen honor a su procedencia. Pero también se ofrece en otras preparaciones. Por ejemplo, en un buen carpaccio (26), en un arroz seco (35) o, de nuevo en carpaccio, en una fideuá (32). La peor versión está en las croquetas (20,50), que llevan una pequeña gamba como ‘sombrero’ y que resultan especialmente pesadas.
Para empezar están bien los pequeños mejillones de roca en escabeche (21) y tersas las anchoas del cabo de Rosas (21, cinco unidades) que se sirven con pan de cristal y su correspondiente tomate. Menos interesantes las mininavajas del delta del Ebro (29), pasadas de cocción. Muy buenos los sonsos a la andaluza con huevo (29), esos pequeños peces alargados que en otros lugares del Mediterráneo se conocen como saltones y que se suelen comer fritos. Y mejor aún unos chipironcitos de costa salteados con cebolla de Figueras (32), una delicadeza.
Notable capítulo de guisos tradicionales. Empezando por una sabrosa sopa de pescado (21) y siguiendo por un suquet (40) a base de rape, cigalas, almejas y mejillones, o por un calamar de potera a la ampurdanesa (39), guisado con cava, con el cefalópodo algo duro. Buen surtido diario de pescados mediterráneos: dentón (95 el kilo), lubina (80), rape de costa (75) o gallo san pedro (90) entre otros, siempre en elaboraciones sencillas.
Pocas opciones para los carnívoros, apenas unas albóndigas (24), un chuletón de vaca vieja (34) o, lo más recomendable, una butifarra de payés a la brasa (26) con sus correspondientes alubias del Ganxet.
Correctos postres caseros como los melocotones asados (9) o la coca horneada con anís y chocolate negro (8). Para beber, una bodega reducida con protagonismo de los cavas y los vinos del Ampurdán.