Baan
7 /10- Precio medio
- 50€
- Dirección
- Villanueva,2
- Teléfono
- 91 108 89 00 Llamar
- Web
- http://baanrestaurante.com/

Un espacio con cuidada decoración, buena coctelería y platos de inspiración asiática bien resueltos y elaborados con producto local. Son los tres pilares en los que se asienta este restaurante de reciente apertura. Baan se centra principalmente en las cocinas de Tailandia y de Vietnam, aunque hay algunos guiños a otras como las de la India, China, Corea y Japón. Visión oriental y materia prima española, desde cerdo ibérico hasta carnes maduradas de vacas gallegas.
Entre las entradas, buenas ostras fritas en panko (6 € unidad), que se presentan cubiertas por una salsa tártara de encurtidos, e interesantes láminas de lomo bajo de vacuno (17), solo aptas para paladares que gusten de sabores fuertes. Se trata, como otras que llegarán más tarde con los principales, de carne de Cárnicas Lyo, una empresa especializada en maduraciones muy largas. En este caso el lomo ha estado nada menos que 260 días en la cámara. Se presenta con un mojo de tamari wasabi. Los ‘nem ram ‘de pollo de corral y butifarra negra del Pirineo (siete cada uno) fusionan Vietnam y España, con hierbas de allí y una salsa tradicional, la ‘nuoc cham’, en este caso de remolacha, chile y lima. Están ricos, pero servir hojas de lechuga roble para envolverlos dificulta la forma de comerlos con la mano. Especialmente buenas las crujientes samosas indias (cinco cada una), rellenas de un curry vegetal con kéfir de yogur y menta. Buen nivel también en los ‘dumplings’ de cerdo ibérico (12, cuatro piezas), que se sirven con vegetales salteados al wok y emulsión de chiles ahumados. De los platos principales elegimos la kofta (34), una gran albóndiga en la que se utiliza, como las láminas del comienzo, picaña de vaca gallega muy madurada. En este caso, el sabor es aún más fuerte, excesivo, pese a que se suaviza con un mojo ácido de hierbas y tamarindo. El apartado más destacado es el de los curries al estilo tailandés.
Bien elaborados, pero con una preocupante timidez en el uso del picante. Si se quieren con un punto más auténtico conviene advertirlo, e incluso insistir. La explicación, habitual en tantos restaurantes, es que la mayor parte de los clientes los prefieren suaves. El más destacado es el vindaloo de carrilleras de ibérico (23), que en nuestro caso sí tenía la intensidad que cabe esperar de un curry tailandés. Notable también el vegetal, a base de boniatos y coliflor (22). Y correctos el rojo de cordero (29) y el paneng (24) de hamburguesa, otra vez con carne de larga maduración y que en este curry sí funciona. En todos los casos con su correspondiente arroz blanco como acompañamiento. Como postre, buena tarta fluida de queso (7). Además de los cócteles hay una interesante carta de vinos, con su correspondiente apartado de espumosos.
No cierra ningún día. De domingo a jueves solo noches.