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Dificultad de aprendizaje: potenciar las fortalezas de la neurodivergencia

La innovación, el pensamiento lateral y las habilidades interpersonales de estos perfiles van a ser las más buscadas en el mundo laboral

Comprender las necesidades de nuestros hijos

Laura Sánchez

Madrid

La neurodiversidad es un concepto que reconoce y valora las variaciones en el funcionamiento cerebral humano, incluyendo las dificultades de aprendizaje que muchos estudiantes enfrentan en el colegio. Estas dificultades, que pueden incluir dislexia, TDAH, discalculia y otros trastornos del aprendizaje, a menudo son vistas únicamente como barreras. Sin embargo, es fundamental cambiar esta perspectiva y entender que estas diferencias también pueden ser grandes fortalezas.

Es lo que llevó a The British School of Barcelona (BSB), con campus en Barcelona, Castelldefels y Sitges, a organizar una jornada sobre el pensamiento disléxico en el que los estudiantes aprendieron que esta condición puede suponer una importante ventaja en un mundo que necesita personas que piensen y procesen la información de manera diferente.

«¡Es esencial! En el colegio celebramos la neurodiversidad como un superpoder. Las personas neurodivergentes aportan perspectivas y formas de pensar únicas para la resolución de problemas y la toma de decisiones. Muchas veces pueden aportar puntos fuertes únicos que enriquecen al grupo como la creatividad, la atención al detalle y el pensamiento innovador. las habilidades que por ejemplo la IA no puede replicar fácilmente, como la resolución de problemas, la innovación, el pensamiento lateral y las habilidades interpersonales, van a ser las más buscadas en el mundo laboral. Y estas habilidades muchas veces coinciden con perfiles neurodivergentes».

Desde el Colegio Estudio defienden una verdadera inclusión de los alumnos con DEA, «no tanto por reivindicar la diversidad, sino más por bien entender la escuela como un lugar en el que todos los alumnos tienen cabida y se respete el derecho de cada niño a desarrollar al máximo sus capacidades y habilidades. Para ello es necesario diseñar una metodología abierta y flexible que permita al docente adecuar el día a día en la escuela a las distintas características, ritmos, fortalezas, debilidades y necesidades de cada uno de sus alumnos. Esta inclusión es viable cuando el proyecto educativo se basa en un espíritu humanista, que pone al alumnado y sus necesidades en el centro», explican desde su departamento de Orientación.

La observación y flexibilidad son elementos clave en este aspecto. «Es cierto que hay un temario que dar, pero no hay una única forma de hacerlo -explican desde el Colegio Estudio-. A la hora de programar, en nuestro centro tenemos en cuenta qué alumnos hay en el aula y sus características, de forma que podemos ajustar la metodología. Este temario contempla a los alumnos con DEA, proporcionando las adaptaciones necesarias para ellos, pero también contempla las características del resto del alumnado. Para ello, en necesario dedicar tiempo a conocer a cada uno de los alumnos poniendo el foco especialmente en aquellos aspectos en los que puede destacar cada uno de ellos. Si en el aula hay un grupo de alumnos muy creativos, se puede terminar un tema dando la posibilidad de desarrollar un proyecto en el que los alumnos puedan hacer creaciones con materiales diversos. Si en el aula hay alumnos con un gran sentido musical, pueden inventar una canción sobre el tema dado… Hay muchísimas opciones. Habiendo una buena coordinación entre departamentos se puede desarrollar mejor el máximo potencial de todos los alumnos del aula».

Roi Álvarez, director del Colegio Guzmán el Bueno considera que es total y absolutamente necesario tener en cuenta las diferencias entre los chavales, tanto a nivel de materias, tiempos y formas de aprendizaje como a nivel de gestión emocional. «En nuestro centro partimos de la premisa de que tener trato personal con el alumno, para poder conocerle, es algo fundamental y lo denominamos «Camino del Guzmán».

Para ello tenemos por aula un número reducido de alumnos, de manera que nos podemos vincular con ellos y observar con detalle tanto esas dificultades que son las que más saltan a la vista como, especialmente, aquellas virtudes y fortalezas que muchas veces ni ellos mismos saben que tienen. Además, estamos siempre en contacto con las familias para poder ayudarles también a ellos en este proceso. La coeducación colegio-familia es un equipo fundamental.

Los alumnos de este centro inician su etapa educativa a partir de 2º ESO «por eso, normalmente los casos de DEA o TDAH vienen ya identificados previamente -explica su director-. Aún así, la observación en aula por parte del profesor es fundamental para esa detección, a partir de ahí se llevaría al departamento de orientación, que con las pruebas pertinentes puede confirmar o no las dificultades, y además guiar a los docentes en el proceso. En el caso de requerir una adaptación curricular puede consistir en adaptar la materia, ampliar plazos de entrega, dar más tiempo en controles, división de la tarea en pasos más pequeños… Todo esto acompañado siempre de un seguimiento individual del alumno con el departamento de orientación y con el tutor. En todos estos procesos además de estar en contacto con las familias lo estamos también con los especialistas externos necesarios para un abordaje integral de la situación».

En el Colegio Estudio, su departamento de orientación cuenta con seis profesionales y está presente en las aulas desde Infantil. «Esto nos permite dedicar tiempo a la observación, y seguimiento de cada alumno, así como la coordinación con el equipo docente. Así mismo, la comunicación con las familias es frecuente lo que nos permite adaptar y personalizar cada uno de los procesos. Siempre que es necesario realizamos una evaluación psicopedagógica para conocer el origen de las dificultades que puede estar presentando un alumno y de esta manera ajustar la respuesta metodológica y el acompañamiento del alumno y de su familia. Con los resultados de esta evaluación realizamos un plan personalizado para el alumno en coordinación con su familia y con el equipo docente, de manera que todos vayamos en la misma dirección».

Desde el departamento de Orientación del Colegio Estudio afirman que «en este centro tenemos en cuenta la diversidad en el aprendizaje no nos centramos únicamente en las calificaciones… sino que somos capaces de reconocer el potencial de cada niño y el apoyo individualizado para ayudar a los niños y niñas con DEA a alcanzar su máximo desarrollo. Es por ello, que cada alumno y alumna, tiene que ser valorado y apoyado en su proceso educativo. Por eso, más allá de las adaptaciones de tipo metodológico, que son esenciales y muy necesarias, diseñamos procedimientos en los que se tenga también muy en cuenta el acompañamiento de tipo emocional, poniendo en valor los logros y la evolución personal de cada uno de nuestros alumnos».

«Nosotros trabajamos mucho la identificación temprana -explica desde The British School of Barcelona (BSB)-. En el momento que vemos los primeros indicadores de dificultades se empieza a trabajar con el alumno. Esto normalmente se hace a nivel de clase, adaptando el aprendizaje, proporcionando andamiaje y apoyo, tanto a nivel académico como a nivel emocional. Cuando a pesar de estas ayudas, el progreso no es el que esperaríamos para el alumno, utilizamos algunas pruebas más específicas para indagar en más profundidad sobre el proceso de aprendizaje y entender mejor cuales las fortalezas y las áreas a trabajar. Entonces, diseñaríamos un plan de apoyo con objetivos específicos a trabajar. Seguiríamos con las adaptaciones dentro del aula y el alumno empezaría a participar en actividades en pequeño grupo o de manera individual con el equipo de apoyo al alumnado para proporcionar soporte enfocado en áreas específicas. Paralelamente y cuando se considerase necesario y oportuno, se recomendaría a las familias una evaluación diagnóstica con un especialista que nos proporcionaría información todavía más detallada que nos permitiría entender mejor el perfil de aprendizaje del alumno (memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, razonamiento, etc.). Todas estas estrategias se revisan periódicamente y se adaptan continuamente con la idea de poder ir retirando el soporte a medida que el alumno se vuelve más independiente en su proceso de aprendizaje. El proceso culmina cuando el alumnado llega a alcanzar un nivel de aprendizaje autónomo con las estrategias necesarias para tener éxito académico. En los exámenes también pueden tener adaptaciones que les permitan mostrar todo su potencial»

Las historias de éxito de estos tres centros hablan por sí solas acerca de que, con determinadas adaptaciones, estos niños pueden conseguir lo que se propongan. «En 20 años trabajando en el Guzmán el Bueno han sido muchos los chavales que llegan desmotivados, y con ganas de dejarlo todo, y es sorprendente la cantidad de ellos que vuelven a vernos, dando las gracias por no haberles dejado tirar la toalla, desde jueces a analistas de sistemas, pasando por mecánicos o técnicos de laboratorio que han encontrado su vocación. Poner sólo un ejemplo es difícil, pero pondré uno reciente: hace unos meses vino una persona preguntando por una serie de profesores, que al verle le reconocieron automáticamente. Tras salir del colegio, vino específicamente a decir a sus antiguos docentes que había sacado la oposición de juez del estado, y que todo eso lo debía al Guzmán. Ese chico, cuando llegó en 3°, el objetivo era que terminara la ESO por llevar una adolescencia muy complicada. Transmitimos a la familia que fuéramos por pasos… y esos le han llevado hasta juez. Otro caso sería la de una alumna que, con problemas de salud mental, con el apoyo, empatía y trabajo de todos en un trabajo multidisciplinar (familia, docentes, terapeutas,...) superó bachillerato y obtuvo una media de 10,5 en la EVAU».

«¡Hay tantas historias de éxito! -explican desde The British School of Barcelona (BSB)-. Por ejemplo, un alumno que llegó a nuestro colegio con la autoestima muy afectada creyendo que nunca sería bueno en lectura y escritura y acabó dirigiendo la revista escolar. Como curiosidad en la actualidad estamos trabajando con un antiguo alumno que ha desarrollado un App para apoyar al alumnado con dislexia. Se parte de la identificación de las características del estudiante, a través de un juego practican puntos clave de la lecto-escritura y toda la información recogida permite (mediante la inteligencia artificial) adaptar materiales curriculares e incluso exámenes.

Desde el colegio Estudio afirman que «tenemos muchas historias de éxito inspiradoras que nos animan a seguir trabajando en la línea de apostar por cada alumno. En «Estudio» tenemos muchos alumnos con dificultades de aprendizaje que han terminado su escolaridad con éxito. No vamos a negar que seguramente han tenido que esforzarse más que otros alumnos y que han necesitado del apoyo incondicional de sus familias y el colegio, pero lo han logrado. Es cierto que estos alumnos han necesitado adaptaciones, ha recibido apoyo dentro y fuera del aula y en ocasiones debe acudir a un centro externo de reeducación para trabajar aspectos concretos. Es esencial no determinar el progreso escolar que va a tener un alumno por tener una dificultad específica de aprendizaje. Nuestra experiencia es que si el alumno recibe los apoyos que necesita dentro y fuera del aula, su escolaridad puede ser exitosa. También hay un denominador común en todas estas historias y es el hecho de que la familia y el colegio han estado alineados, han confiado en el alumno y en el proceso».

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