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¿Se pueden llevar vaqueros a un mitin?

Las expertas en moda María Luisa Funes y Ana Ureña debaten sobre esta cuestión

¿Se pueden llevar vaqueros a un mitin? ines baucells

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No se pueden llevar vaqueros a un mitin. Un mal vaquero hace parecer el enanito Gruñón. Por María Luisa Funes.

La imagen pública de un político es clave para su posicionamiento y más le vale no marear a su electorado. Un mitin o una convención debería ser un día en el que lucir correcto, como un accionista en asamblea general, un médico en el quirófano o un alumno en la presentación de su tesis. Las normas básicas del protocolo evitan llamar la atención de la forma y la dejan para el mensaje.

Pero en esto de la política, el vaquero es un caso a estudiar: si se lo pone un ministro conservador en un mitin en el que se juega su candidatura: ¡ay!. Los posibles votantes podrán pensar: «¿este señor nos va a representar con esa pinta? Parece el vecino del quinto…». Todos los físicos tampoco son iguales y un mal vaquero puede provocar el efecto enanito gruñón del cuento de Blancanieves, o el efecto cantautor fumao de la movida de los 80. Por otra parte, si el vaquero se lo pone un socialista melenudo en un mitin en una isla, a lo mejor incluso es lo suyo. Recordemos que el empaquetado es parte del mensaje.

Otro factor a tener en cuenta es si el político va de figura o es parte de la cuadrilla en el día de autos. El ya exministro Arias Cañete , ha vestido con corrección en sus mítines por su candidatura a la Comisión Europea. En la foto de hace unos días, Arias Cañete aparece en el centro, con blazer marino y pantalón de hilo gris, flanqueado por una Sánchez Camacho poco favorecida –raro porque suele ir bien– y un Esteban Pons con el vaquero y la camisa arrugados como pasas. Se salva Pons porque no es el figura del día. El hábito hace al monje y, para bien o para mal, transmite mensajes subliminales.

Lo sentimos mucho, pero aún no se han consolidado para ellos alternativas más actuales -y quizás también más cómodas- de vestir algo formalmente. La mujer en cambio, goza de mayor flexibilidad que el hombre en el vestido desde el siglo XVIII. Sin ánimo de parecer feministas, debido a su variadísimo guardarropa, ellas pueden combinar vaqueros de corte y tejido más cuidado, con camisas y chaquetas de varios tipos y conseguir ir correctamente. Cosas de la vida.

Elena Valenciano en la fiesta de la rosa

Sí se pueden llevar vaqueros a un mitin. Cada uno debe vestir acorde con su electorado. Por Ana Ureña

En temas de indumentaria en política, las entendidas en moda podemos decir misa, que lo que importa es la opinión del pueblo. Es más, a veces se ha criticado a políticos por ir demasiado bien. El deslumbrar con trajes a medida o vestidos de diseño se interpreta como un gasto innecesario en ropa (pura vanidad), o incluso un coste extra de asesoramiento profesional prescindible (¡tiene estilista personal!). La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (61 años) ha sido reprochada por la elección de sus atuendos y complementos de lujo. Como llegó a declarar el diario argentino «Perfil»: «En cada acto la presidenta usa 50 mil dólares en alhajas».

¿La solución? Vestir de tal forma que los votantes se sientan identificados con ellos. Y si no, que se lo pregunten a Felipe González (72 años), que ganó las elecciones del 82 enfundado en una chaqueta de pana. Era una chaqueta, sí, pero al ser de pana, pertenece al repertorio sartorial de las prendas informales.

No hay mejor ejemplo que el de los políticos norteamericanos para entender que se puede vestir de manera casual pero chic. ¿Y el político abanderado de este estilo? John Kennedy, que impuso la frugalidad en lo formal y le enseñó al mundo que existían alternativas atractivas al traje clásico. Chaquetas sport, mocasines, pantalones chino, niquis… todas las referencias de un catálogo de Ralph Lauren. Hoy en día, hasta los asesores de Barack Obama (52 años) le permiten usar un pantalón vaquero para acudir a eventos de carácter más distendido. Eso sí, lo complementa con una camisa, una chaqueta y un buen aseo, para no caer en la trampa del informal total.

Porque la clave es saber que el ir casual no equivale a ir «de cualquier manera», como puntualiza Sir Hardy Amies en «El ABC de la moda masculina». El ir «informal» requiere cierto decoro y atención al detalle. Aquí sí tienen una asignatura pendiente algunos políticos como la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano (53 años), que confunde las camisetas ajustadas con detalle de encaje, de esas «de estar por casa», con una prenda de exterior adecuada para acudir a un mitin.

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