Lo mejor que nos dejó la Fashion Week Madrid Otoño/Invierno 2013-2014
Repasamos cómo fueron los «looks» geométricos de Arzuaga, la vitalidad de Verino o las impactantes joyas de Aristocrazy

A falta de días para que se celebre la 59 edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ya estamos inmersos en el mundo de la moda española gracias al glamour que han desprendido -al menos algunas- de nuestras estrellas en la última gala de los Goya
Por ello, y para seguir preparándonos para lo que está por llegar, hacemos un repaso por lo mejor que nos dejó la pasarela del pasado otoño-invierno 2013/2014 en Madrid.
1. Los vestidos de cóctel de Miguel Palacio
Miguel Palacio presentó un año más su colección de otoño-invierno 2013/2014 para Hoss Intropia y demostró su capacidad para sofisticar (más aún) los básicos como el total black, así como para dotar de vitalidad las tardes más frías de la mano de los que escogió para ser sus colores estrella: marfil, granate intenso o azul marino.
A destacar el que fue uno de los elementos clave de su desfile: los cinturones anchos dorados de suave silueta ajustados a la cintura. Estos se fueron sucediendo combinándose a la perfección tanto con sus vestidos negros como con las mezclas bicolor para las que opten por un look pantalón-camisa.
2. La vuelta a los 80 de Francis Montesinos
Montesinos volvió al pasado para recordarnos lo mejor que nos dejaron los 80: la sensación de un momento de máxima vitalidad en la que las ganas de comerse el mundo e ilusión podían con todo.
Así, cada uno se sumergió en sus recuerdos con sus camisas y pantalones con patchwork de estampados, las prendas de punto realizadas artesanalmente mezcladas por ejemplo con ganchillo y rescató las bombers (incluso reversibles en el caso del modelo masculino), las faldas-pantalón unisex y los pañuelos retro.
3. La capacidad de impacto de Aristocrazy
De Aristocrazy siempre gusta y sorprende todo: su puesta en escena y sus propuestas que no defraudan a los que suelen copar (y de qué manera) sus presentaciones. El año pasado la firma de joyas propuso cinco líneas -The Dark Fleur, Thorns & Roses, Gárgolas, Duelo Punk y Sauvage Beauty- en las que mantuvo intacta su esencia: sus siempre majestuosos collares, sus impactantes brazaletes o sus anillos dobles.
Las piezas fueron doradas, plateadas, rosáceas, de textura oxidada o con matices negros para un look en el que la joya es la que viste a la mujer.
4. El optimismo de Roberto Verino
Los colores claros, en tonos suaves y las variedades cromáticas que nos deja el buen vino, fue la paleta elegida la pasada edición por el diseñador gallego Roberto Verino. Compuso así una línea de prendas que visten las 24 horas del día y en la que también optó por un «look» más sofisticado con conjuntos en los que el oro y la plata tiene cabida.
Nada fue elegido por casualidad, ya que el diseñador siempre enfatiza la necesidad de una prenda que haga sentir seguro y con fuerza para mirar hacia delante.
5. La vitalidad de María Barros
María Barros eligió las notas musicales del jazz para acompañar los pasos de las modelos que desfilaron con su propuesta, una propuesta en la que la libertad fue la máxima. Tanto en los colores -el amarillo, fucsia, verde esmeralda o azul Klein-, como en las tan femeninas prendas que, pese a «pegarse» al cuerpo de la mujer, dejan cabida una silueta que modifica con diversas formas y volúmenes entre los que, por ejemplo, destacan los volantes.
Resaltan también los guantes y joyas que complementaron los conjuntos creados por Barros. Toda una lección de vitalidad.
6. La siempre tan sofisticada mujer de Roberto Torreta
Torreta nos regaló de nuevo su idea de una mujer elegante con la fuerza y presencia que dota el que es su material más característico, el cuero, y su color estrella, el negro.
Sus prendas siguieron siendo casi masculinas, con una estricta estructura, pero también optó por breves inmersiones en el mundo del color, siempre con cautela, como el fresa o el dorado en algunos de sus monos, los grisáceos y estampados en sus abrigos o toques de pistacho apagado u oro vintage en complementos que adquieren todo el protagonismo en sus conjuntos total black.
7. La arquitectura de Amaya Arzuaga
Arzuaga suele poner la nota arquitectónica en sus desfiles siendo sus señas de identidad las minifaldas o los hombros desenfadados diseñados de tal forma que se adapten a sus máximas: la búsqueda de un look urbano siempre atrevido basado en la geometría. En la pasada edición suavizó su estilo presentando siluetas más relajadas, aunque no abandonó su referencia: el pintor y escultor abstracto Ellsworth Kelly, en lo que a su gama de colores se refiere.
Así, de él volvió a tomar cómo juega con los tonos neutros que presentan «manchas» de colores que contrastan, optando por una base en negro -protagonista indiscutible en esta ocasión- mezclándolo con sus tan predilecto rojo, hasta dar forma a un conjunto bicolor o con pequeños matices cromáticos.
8. El debut de Etxeberria
Triunfó en el Ego de Cibeles y el año pasado Etxeberria pisó por primera vez la adulta pasarela MBFWM. Con «París-Berlín-Moscú» nos trasladó a las gélidas ciudades en otoño e invierno cubiertos con su pieza estrella: los abrigos. Pese a que su diseño es marcadamente masculino, la mujer también puede introducirse en sus cálidas texturas creadas a partir de una muy trabajada lana, que el diseñador mezcla (o no) con zorro, visón o con hasta siete pelos diferentes, por citar sólo algunos.
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