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Tatiana Santo Domingo: «No me interesa tener una relación con la prensa»

La novia de Andrea Casiraghi rompe el silencio en ABC para hablar sobre su trato con los medios y su firma de moda étnica-ética que causa furor entre la «jet-set»

Tatiana Santo Domingo: «No me interesa tener una relación con la prensa» muzungu sisters

martín bianchi

«Adoro el estilo de Tatiana porque está a la última sin esfuerzo, y encima tiene un gran sentido de la elegancia», dice la princesa Elisabeth von Thurn und Taxis . «Lo que más me gusta de su marca de ropa es que encapsula el gusto cool, ecléctico y chic de una de las chicas más viajadas», agrega esta joven aristócrata alemana que trabaja como editora de estilo de la revista «Vogue» . «Siempre he admirado a Tatiana, pero no solo por su estilo natural, sino también por ser la mujer que es», dice a ABC el irreverente cronista de la «jet-set» Derek Blasberg . «Es una de esas trotamundos que colecciona cosas mientras cruza el planeta, ya sean obras de arte o artesanías, sugerencias de hoteles lejanos o nuevos amigos», explica el periodista neoyorquino, otro de sus grandes confidentes.

«No he encarado el proyecto de Muzungu Sisters para que se me conozca más»

Durante los últimos ocho años Tatiana Santo Domingo (EE.UU., 1983) ha guardado paciente silencio. Y con razón. Víctima de la persecución de los «paparazzi», ávidos por documentar cada uno de los pasos de su relación con Andrea Casiraghi , la heredera ha resguardado su privacidad evitando hacer comentarios, entrevistas o posados. Pero todo ha cambiado desde que, en 2010, lanzó la firma Muzungu Sisters junto a su amiga Dana Alikhani. Ahora, gracias a la moda, los periodistas pueden poner voz a la mujer que robó el corazón del noble más deseado de Europa . «No he encarado este proyecto para que se me conozca más», aclara Santo Domingo a ABC. «Aunque supongo que es verdad que ahora me conocéis mejor gracias a mi marca. Antes directamente no hablaba con los medios».

Las dos vidas de Tatiana

Muzungu Sisters, un juego de palabras en suajili e inglés que significa «hermanas viajeras», ha revolucionado la venta on-line de ropa ofreciendo diseños exclusivos elaborados por comunidades de indígenas y artesanos de todo el mundo. Bolsos de Delhi, chaquetas «bolero» del Alto Perú, pantalones «gaucho» de La Pampa, blusas de Budapest o kaftanes marroquíes son algunas de las piezas «curadas» por Tatiana que han seducido a «niñas bien» como la galerista parisina Victoire de Pourtalès o la diseñadora argentina Concepción Cochrane Blaquier . El furor por Muzungu es tal que algunas de ellas —véase Margherita Missoni o Eugenie Niarchos — incluso han posado como modelos para la marca.

«Trabajar en este proyecto me da sentido de conciencia y responsabilidad»

Pero este proyecto glamuroso también tiene otra cara, la de los humildes artesanos que jamás soñaron con vender sus diseños en los escaparates de las grandes tiendas de Londres, París o Monte-Carlo. «Trabajar con ellos te da un sentido de conciencia y responsabilidad sobre lo que está ocurriendo en muchas partes», dice Santo Domingo. «Cuanto más viajas es más fácil adaptarte a otras personas» . Como a las mujeres de la tribu kankuamo, uno de los últimos pueblos aborígenes de Colombia, la tierra natal de la familia Santo Domingo. Ellas colaboran con Muzungu realizando bolsos tejidos en pita que se venden en internet por 180 euros.

A través de su marca, y con la ayuda de la firma de lujo italiana Missoni, Santo Domingo también está ayudando a varias ONGs, como la fundación Small Steps Project (Proyecto Pequeños Pasos), que brinda ayuda a niños que viven en los vertederos de los países más pobres del mundo. «La mayor fortaleza de este proyecto reside en la convicción de que quien tiene los medios debe ayudar a aquellos que lo necesitan», dice Margherita Missoni, una de las grandes amigas de Tatiana.

La moda, solo un accidente

Nieta del difunto multimillonario Julio Mario Santo Domingo, Tatiana es heredera del «holding» Valórem , un imperio que incluye medios de comunicación, servicios petroleros y de logística y una participación en SABMiller , la segunda cervecera del mundo. Y aunque toda su familia vive en Nueva York, Cartagena de Indias y los paraísos colombianos siguen siendo su refugio. «Es que ha mejorado mucho en los últimos años. Antes cuando alguien oía hablar de mi país se imaginaba drogas y las FARC, pero ahora es un destino turístico maravilloso y la gente está empezando a ver y apreciar las cosas bonitas y positivas que tiene», dice la pareja de Casiraghi.

«Busco consejo por aquí y por allá. Sé que también cuento con mi familia»

Por ahora es su tío, Alejandro Santo Domingo Dávila, de 35 años, quien se ocupa de administrar las empresas familiares. «Para mi negocio busco consejo por aquí y por allá. Y sé que si necesito alguna ayuda cuento con mi familia. Eso es bueno», reconoce. « Pero la verdad es que no sé si quiero ser diseñadora . Cuando empecé este proyecto no imaginé que haría muchas de las cosas que estoy haciendo ahora. Muzungu se ha convertido en un proyecto de moda, y eso es algo que no imaginábamos cuando comenzamos mi socia Dana y yo. Estamos tomando las cosas como nos llegan y ya veremos hacia dónde vamos».

Regreso al bajo perfil

«Ahora hablo porque sé que es importante para mi negocio»

Lo que sí tiene claro es que no quiere ser una figura pública. «Definitivamente quiero recuperar mi bajo perfil», se apresura a responder. Aunque aclara que no le teme al juego mediático. «Me siento cómoda con los periodistas, siempre que sea para hablar de mis proyectos» . O sea, ni una palabra de su vida privada. «En estos momentos la única razón por la que hablo es porque sé que es importante para mi negocio, soy muy consciente de ello. Es mi responsabilidad que Muzungu Sisters sea lo más rentable y exitoso posible. Pero mas allá del negocio, no me interesa tener una relación con la prensa».

Su paso por la redacción de la revista estadounidense «Vanity Fair», donde trabajó junto al equipo de investigación, parece haberle ayudado a entender el juego mediático del que no quiere formar parte. Aunque no le ha servido para comprender la fascinación que despierta su vida en la prensa rosa . «No creo que ese trabajo me haya ayudado en ese sentido, no necesariamente», sentencia.

Cecil Beaton, quien durante décadas fue el árbitro del buen gusto, solía decir que la belleza de un objeto está, en cierto modo, transmitida a través de la personalidad del que lo elige. «Por eso solo la persona individualista —con estilo original— puede hacer que veamos las cosas por ella elegidas, con otros ojos, con sus propios ojos», escribió el fotógrafo en su ensayo «El espejo de la moda». Pronto, Santo Domingo volverá a guardar silencio , y entonces solo podremos oírla a través de las piezas étnicas que seleccione para Muzungu Sisters. Objetos originales y un poco misteriosos... como la mujer que los escoge.

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