Bertín Osborne: «No hay terceras personas, ni tengo interés en que aparezcan»
La pareja ha anunciado su divorcio el domingo, aunque lo puso en manos de sus abogados en diciembre. La custodia de los menores será para ella

Archiconocido por su fama de eterno conquistador, con ese característico gracejo andaluz y mirada verde penetrante, Bertín Osborne logró imprimir cierta estabilidad y serenidad en su vida el día que la modelo venezolana Fabiola Martínez se cruzó en su camino. Corría el año ... 2001 y la grabación de un videoclip para un disco de rancheras parecía haberles unido perpetuamente. No fue para siempre, pero sí para 20 años colmados de amor y complicidad . Proyectaron la imagen de un matrimonio idílico. Por eso, la noticia de su separación, adelantada ayer por el programa «Viva la vida», y confirmada posteriormente en un comunicado oficial, causó sorpresa y revuelo entre el gran público, pero no entre los periodistas ni en el círculo cercano de la pareja, conocedor de sus desavenencias.
«Sí, está vez es cierto el rumor. No es una decisión fácil y ha sido de mutuo acuerdo, con todo el cariño y respeto . Yo estoy bien, los niños también, así que nada más puedo añadir. Ambos lo hemos intentando pero no ha podido ser», declaró Fabiola en conversación con ABC.
Además de las palabras de Fabiola, ayer Bertín aseguró a este periódico: « Esta decisión es lo mejor para todos y para nuestros hijos. Nosotros nos queremos mucho, pero nos peleamos por tonterías muchos días, demasiado, son bobadas pero los dos llegamos a la conclusión de que vivir así es agotador. Son discusiones sin importancia pero que desgastan».
Visita de su suegro
Como muestra de que su relación sigue siendo buenísima y van a intentar que nada ni nadie lo cambie, en las próximas fechas el suegro de Bertín acudirá a pasar unos días a su finca, donde los niños también acuden como han hecho estos días de atrás. «No hay terceras personas y te aseguro que no tengo ningún interés en que aparezcan, más bien todo lo contrario. Te insisto que no habrá problemas y que pienso decirle sí a todo lo que diga Fabiola. Nuestro cariño está por encima de todo. En cuanto vaya a Madrid nos veremos».
A finales de noviembre decidieron que debían tomar la decisión de poner fin a su matrimonio. Tras muchos meses de confinamiento y con el consiguiente parón radical de sus agendas profesionales, la convivencia ponía de manifiesto lo que tantas veces había sido su gran problema en la relación; dos personas con carácter y argumentos diferentes a la hora de compartir una vida. De ahí que a primeros de diciembre, el matrimonio decidiera poner el asunto en manos de un despacho de abogados y dar comienzo al divorcio legal que ya está en marcha y se firmará en cuanto la burocracia legal cumpla sus plazos.

Él en Sevilla y ella en Madrid
Desde entonces Bertín se ha instalado en su finca de Sevilla, propiedad que no acabó de vender y que siempre ha sido su refugio favorito , mientras que Fabiola se quedaba con los dos hijos menores -Kike y Carlos- en la casa que tienen alquilada en Madrid (en breve se muda a otra casa nueva) y donde cuenta casi siempre con la compañía de sus padres, presencia fundamental para Fabiola dada la enorme ayuda que le aportan con los cuidados de Kike.
Precisamente, la custodia de los menores no será un punto de disputa en el matrimonio ya que se quedará Fabiola con esa tarea , y todo indica que no protagonizarán una batalla en los tribunales por las cuestiones económicas, dado que Bertín piensa ocuparse de sus responsabilidades con el cuidado y mantenimiento de sus hijos mientras que la modelo venezolana no tiene intención de exigir ningún tipo de pensión o compensación monetaria.
Eso sí, en un intento de que su relación sea igual de amistosa que durante los años de matrimonio, la disolución del vínculo no supone para nada la ruptura con la Fundación Bertín Osborne, donde Fabiola seguirá trabajando como ha venido haciendo desde su creación.
Bertín y Fabiola se casaron el 10 de junio de 2006 en su finca de Sevilla. Fue la segunda boda para el cantante, que ya había dado el «sí, quiero» a Sandra Domecq, -madre de sus tres hijas Alejandra, Claudia y Eugenia-, en 1977. Ahora, a sus 66 años, Bertín vuelve a caminar solo.
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