La discretísima hermana de Isabel
Una hemorragia complicó de manera fatal el delicado estado de salud deBeatriz Preysler
Totalmente hundida. Así es como se encuentra Isabel Preysler en estos momentos, tras enterrar, hace apenas unos días, a su hermana pequeña, Beatriz, quien ha fallecido a los 53 años. «Nunca la había visto así. Pobrecilla, está destrozada», asegura una amiga de toda la vida.
Para Isabel, la muerte de su querida Beatriz ha sido el mazazo más duro e inesperado. Hace años, toda la familia ya se volcó en ella cuando le diagnosticaron un cáncer de pecho. Pero entonces su lucha contra la enfermedad no fue inútil, pues pudieron detectar el tumor a tiempo y extirparlo. Esta vez, la historia ha sido muy distinta. Cuando el pasado mes de agosto le comunicaron que tenía cáncer de pulmón en avanzadísimo estado, cuentan sus más próximos que su primera reacción fue de absoluta desolación y, después, de resignación y entereza.
Beatriz Preysler, la hermana discreta de Isabel, no quiso que los ecos de su enfermedad saliera de su círculo más íntimo. Su madre y sus dos hermanas, Victoria, que reside fuera de España, y la propia Isabel, se volcaron en ella. Todas hicieron un cuarteto indisoluble. Y es que hace mucho tiempo, en los primeros años felices de su matrimonio con Julio Iglesias, Isabel ya sufrió la pérdida de un hermano, el único varón de los cuatro hijos de Carlos Preysler Pérez de Tagle y de Beatriz Arrastia. Aquella tragedia dejó muy marcada a una madre y a unas hermanas que lloraron el prematuro adiós de un ser tan joven y querido.
Del brazo de Miguel Boyer
Si entonces fue Julio Iglesias quien consoló a su esposa, hoy es Miguel Boyer quien la lleva del brazo en estos momentos difíciles. Y es que Isabel Preysler aún no puede hacerse a la idea de que, en apenas dos meses, su hermana empeoró para irse definitivamente.
Parece ser que en los últimos días una hemorragia complicó las cosas.Beatriz sabía que no tenía mucho tiempo y, por ello, optó por vivir el final de sus días con optimismo, con fuerza, evitando cualquier tratamiento agresivo y resistiéndose a caer en la angustia. Hay quien, cuando mira de frente a la enfermedad, le pierde el miedo. Por agresiva que sea, las ganas de disfrutar del último soplo de vida pueden con el sufrimiento. Y esto es lo que le sucedió a Beatriz Preysler.
En los medios del corazón, donde Isabel es la reina indiscutible desde hace décadas, su hermana apenas ocupó un puesto de relevancia. Fue por decisión propia ya que le podía la discreción y la prudencia. Necesitaba estar alejada de cualquier foco. De ella se sabe que estaba divorciada, que es madre de dos hijos que acaban de dejar la adolescencia y que había fijado su residencia en Madrid, aunque viajaba constantemente para estar con su otra hermana Victoria.
Momentos de dolor
En su día se comentó que pudo mantener una estrecha amistad con el duque de Sevilla, pero aquella historia nunca acabó de cuajar. En la actualidad seguía sin pareja y estaba muy unida a Isabel, con quien tantas cosas compartió. Como cuando la tuvo que consolar tras la muerte, también por un cáncer, de Margarita Guash, la intima amiga de Preysler. Fue durísimo para ella y en aquellos momentos se refugió en su familia, especialmente en su hermana, a quien adoraba.
Hoy, Isabel consuela a su madre, una mujer que vuelve a sufrir el drama de enterrar a un hijo, y vive su luto en silencio y en familia, respetando la discreción que siempre quiso mantener su hermana a lo largo de su vida.
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